Tomado del Libro

El Fútbol a Sol y Sombra

de Eduardo Galeano

En 1916, en  el primer campeonato suramericano Uruguay goleó a Chile 4 a 0. Al día siguiente, la delegación chilena exigió la anulación del partido porque “Uruguay alineó a dos africanos”. Eran los jugadores Isabelino Gradín y Juan Delgado. Gradín había anotado 2 de los cuatro goles.

Bisnieto de esclavos, Gradín había nacido en Montevideo. La gente se levantaba de sus asientos cunado él se lanzaba, a una velocidad pasmosa, dominando la pelota como quien camina, y sin detenerse esquivaba a los rivales y remataba a la carrera. Tenía cara de pan de Dios y era un tipo de esos que cuando se hacen los malos, nadie se lo cree.

Juan Delgado, también bisnieto de esclavos, había nacido en Florida, en el interior del Uruguay. Mucho se lucía Delgado bailando la escoba en los carnavales y la pelota en las canchas. Mientras jugaba, conversaba, y les tomaba el pelo a los adversarios.

Descolgáme ese racimo, decía, elevando la pelota. Y lanzándola decía, “Tírate que hay arenita”.

Uruguay era en aquel entonces, el único país del mundo que tenía jugadores negros en la selección nacional.