SAN CRISTÓBAL.- La derrota (1-0) del Deportivo Táchira en el mítico Maracaná a manos del Flamengo estaba cantada. Aunque el resultado no fue como la mayoría pensaba, al fin y el cabo fue una derrota que dejó al campeón venezolano con un triste guarismo en su paso por la edición 2025 de Copa Libertadores de América y que se agrega a otras presentaciones del mismo talante.

«Lo que empieza mal, termina mal», dice un viejo adagio. Y no es la primera vez que esto le sucede al equipo de mayor renombre que tiene Venezuela en el concierto internacional. En los últimos años, el Deportivo Táchira ha rodado cuesta abajo en sus participaciones coperas, bajo el mismo esquema implementado por los «propietarios» del equipo que en su leonina manera de dirigir desde las oficinas han hecho que el equipo sume más verguenzas que honores cada vez que se sale al ruedo internacional.

Es muy cierto que en el plano nacional se compite de tú a tu contra el resto de equipos del Futve, siempre peleando en la parte alta y eso ha permitido ganar cupos a Libertadores. Hasta ahí todo bien, se cumplen los objetivos y los aficionados se ilusionan acudiendo al estadio o acompañando fuera de casa. Se logra la clasificación a torneos Conmebol y se aseguran altas sumas de dinero por mera participación, sin contar lo que generan los compromisos publicitarios.

Pero luego se falla en la planificación. Desde la cabeza visible del equipo y la gerencia deportiva que hasta la fecha estuvo en manos de personas desconocedoras del tema deportivo y futbolístico se ha errado una y otra vez. Las contrataciones, la llegada de refuerzos, todo ha sido un completo fiasco y los resultados deportivos abversos dejan muy claros que la palabra fracaso ha estado caminando al lado de la actual directiva en los últimos quinquenios.

A esto se suma el punto de las lesiones  y bajo nivel de jugadores que nada aportaron al grupo cuando más se necesitaba. En cada partido el equipo se presentó muy «remendado» . El sistema empleado por el cuerpo técnico tampoco funcionó, apostando a ser muy comedidos con los rivales en turno, pagando caro a veces la displicencia con la que algunos jugadores actuaron por largos pasajes en cada juego. Aqui Pérez Greco, Alí Cañas,  jugadores, y cuerpo técnico tienen su cuota de responsabilidad y quedaron en deuda con los fanáticos, con el pueblo tachirense. Nadie se salva de la debacle.

Que este nuevo fracaso deportivo sirva para corregir, que de una buena vez aprendan de los errores, que no vuelvan «a tropezar con la misma piedra». El nombramiento del ex jugador Gerson Chacón en una posición clave como es la gerencia deportiva, puede ser un revulsivo para dar un viraje al timón y que este barco vuelva a salir a flote para futuros compromisos en Libertadores. Que los «propietarios» o presidente del equipo entiendan que «si invierten lochas, recibirán lochas».

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La incursióin en la Libertadores 2025 le reportó al Deportivo Táchira la llegada de dinero fresco. 3 millones de dólares fue el monto ganado por mera participación y otros recursos por publicidad. pero igual se perdió también la ocasión de recibir más dinero al no poder ganar en la cancha ni de local ni de visitante. El quedar registrados como el peor equipo de este certamen pega duro y duele en el alma aurinegra.

De nada vale se diga a los cuatro vientos que se pudo ganar a los rivales en Pueblo Nuevo, que la fortuna o suerte no sopló a favor, que el equipo arrinconó a Flamengo en Maracana, que la pelota no quiso entrar, en fin, un rosario de argumentos baladíes, porque al fin de cuentas, lo que se refleja en los registros de la historia son los fríos números, y estos indican que el aurinegro fue un CERO a la izquierda.

Destacar el debut de varios jugadores de la cantera aurinegra en la Libertadores

Pasado este trago amargo, y cuando a los dirigentes se les pase la resaca, es necesario que se sienten en la mesa a corregir y planificar. Por ahora se viene la Futve en la fase final del Apertura con el equipo pisando fuerte y con enormes opciones de seguir peleando cupos internacionales. La propuesta es no volver a vivir más el calvario por el que se paso en la Libertadores 2025.