SAN CRISTÓBAL. – Cuando un equipo muestra exagerado respeto por el rival, se refugia en sus trincheras alrededor de su arquero, entrega la iniciativa y la pelota al contrario, se niega a ir hacia el frente de batalla, dejando todo a un «milagro», entonces está condenado a sufrir y perder. Así ocurrió la noche del jueves 3 de abril en el Polideportivo Pueblo Nuevo donde el Deportivo Táchira prefirió apostar a la heroica y al final el resultado fue una derrota «honrosa» ante el todopoderoso Flamengo de Brasil.
Era el partido de abrir el grupo 3 de la Copa Libertadores de América, donde también figuran el Central Cordoba argentino y el ecuatoriano Liga de Quito. El 1-0 pareció benevolo con un elenco tachirense que hace rato se le olvidó ganar en Libertadores. De entrada, el técnico Edgar Pérez Greco paró un equipo ultradefensivo, con cinco defensores, aunque ahora a los laterales los «dibujan» de carrileros, mientras en el medio puso a marcar a Saggiomo, Cova y el argentino Requena. Dejando solos en ataque a Sosa y Castillo.
Las estadísticas al final de partido dicen mucho de lo que hizo Táchira en la cancha. La posesión de balón la tuvo Flamengo con un 62% por 38% del local. Un equipo que siendo anfitrión apenas hizo 4 remates al arco, aunque la posibilidad de marcar la tuvo en una sola jugada cuando se jugaba el tiempo adicional, pero Balza la desperdició. Este Deportivo Táchira apostó a ser mera comparsa de un juego donde lo mejor fue la nutrida asistencia de aficionados que nuevamente ven como el aurinegro se atasca en casa.
Es cierto que el Flamengo es un equipo repleto de figuras, pero también los jugadores son humanos, se cansan, tienen fallos, pero con tantas limitaciones Táchira prefirió que el visitante llevara el peso del juego, y entonces los brasileños se consiguieron con una especie de entrenamiento, decidieron pausar el juego, esperar con paciencia un resquicio para llegar a los predios de Camargo. En tres ocasiones estuvieron a punto de abrir la cuenta en el primer tiempo, pero el arquero se erigió en figura.
Mientras tanto, Táchira hacía esfuerzos con Maidana, Camacho y Vivas, multiplicándose para evitar que el «Fla» llegaran por el centro, allí hay que abonarle el buen trabajo de Maurice Cova y Requena, pero también de Rosales con despiegue por la banda y un joven Tamiche quien dejó buenas sensaciones al marcar e intentar desbordar por su corredor. Defenderse también es una virtud, pero siempre se está «caminando» al filo de la cornisa.
El medio campo aurinegro la sudó. Saggiomo en doble función de marca y enlace peleaba ante los brasileños, Cova yendo de un lado al otro lado intentando buscar la pelota y tapando por el centro cualquier acción del rival. Con un Sosa que se supone debe aparecer para desbordar, tuvo una noche para el olvido, desdibujado. Con un fútbol muy soso, no encara a nadie, abusando con el retraso de la pelota, un miedo excesivo para driblar y hacer algo diferente. Jugador insulso, sin nada que aportar al equipo. Duró mucho en la cancha.
La rácana opción ofensiva que puso el estratega Pérez Greco enterró las posibilidades de ataque aurinegro. Con solo Bryan Castillo intentando pisar el área del once de Río de Janeiro. Castillo fue devorado fácilmente por los centrales brasileños, no ganó una por alto, menos por bajo. Siempre fue desbordado, superado en lo técnico, mientras Balza y Cano miraban bien abrigados en el banco de suplentes. Luego ambos entraron, pero Balza pasó más tirado en el césped y Cano sin nada para destacar.
Al «mengao» solo le bastó ajustar su sistema, apretando un poco en el ataque para conseguir el gol. Fue en el segundo tiempo y con piernas frescas en ataque, Juninho marcó el gol aprovechando un cabezazo de Bruno Henrique luego de una pelota que llegó a la línea de fondo y por alto el espigado jugador venció al buen arquero Camargo.
Los aurinegros intentaron salir del letargo, pero ya el Flamengo tenía «la sartén por el mango», cerrando su trinchera y el paso por las bandas al rival. Cova se va desgastado de la cancha y el equipo pierde fuelle, el resto fue a los trompicones y solo ya cuando el reloj jugaba en contra llegó una clara ocpión que Balza terminó de enterrar, pifiando y haciendo más fría y oscura la noche de Pueblo Nuevo.

A Táchira que inicia con pie izquierdo en Libertadores, solo le queda apostar a sumar algun punto en Quito o Córdoba. Y luego hacerse fuerte ante Central y LDUQ en casa, facturando de a 3 puntos, para aspirar por la segunda plaza a octavos o buscar el ticket a Sudamericana como ocurrió en anteriores torneos. Con un equipo tan romo en ataque, jugadores temerosos y displicentes en ataque, un técnico poco atrevido es imposible aspirar a más en este tipo de torneos.