SAN CRISTÓBAL.- La fecha del 31 de marzo del 2004 quedó grabada en la memoria colectiva como uno de los momentos más emotivos del fútbol venezolano. Ese día en el mítico «Centenario» de Montevideo, donde se jugó el primer Mundial de fútbol de la historia en 1930 con el triunfo de Uruguay 2-1 sobre Argentina, se produjo un hecho histórico y que marcó el devenir del fútbol nacional con aquellla sonora victoria 3-0 de la Vinotinto de Richard Páez Monzón sobre la encopetada selección de Uruguay.
Ese triunfo hizo vibrar los cimientos del viejo escenario que casí se viene abajo por las lágrimas y el dolor que causó en el alma charrúa los tres sablazos que permitieron a la Vinotinto romper un hechizo al ganar un partido en un escenario tan icónico del fútbol mundial y le dio a la selección nacional un plus en el resto de la competencia, aunque al final el objetivo de lograr el soñado cupo mundialista no se logró en una época donde solo habían cuatro cupos disponibles para Suramerica.
Gabriel Urdaneta (m.19), silenció a las 40 mil almas presentes en el Centenario, Héctor González (m.67) en una descolgada marcó el segundo y empezó a rugir la tribuna con el óle por el baile que la Vinotinto le estaba dando a la celeste y Juan Arango (m.77) le puso la guinda al pastel para quebrar la hegemonía charrúa y por primera vez ganarles en su reducto, además se marcaba otro hito porque por primera vez se conseguía tres triunfos de forma consecutiva, primero a Bolivia (1-0), luego a Colombia (0-1) en Barranquila con el gol de Arango y a la tercera la víctima fue el elenco charrúa.
Venezuela terminó la eliminatoria en el octavo lugar con 18 puntos, producto de cinco juegos ganados, tres empates y diez derrotas. Aunque no se clasificó al Mundial, se logró la mejor participación en la historia rumbo a la Copa del Mundo.
De aquella selección se recuerda a jugadores como Gilberto Angelucci, Pachecho Valenilla, Alexander Rondón, André González, Leopoldo Jiménez, Luis Vera, Ricardo Páez, Juan M. Rey, Alejandro Cichero, Jorge Rojas, Leonel Vielma, Jonay Hernández, Andrés Rouga, Ruber Mora, Rafael Dudamel, Cari Cari Noriega, entre otros, que dieron cátedra y lograron darle al fútbol nacional otro matiz y empezar a borrar el mote de «Cenicienta» que acompañó a la selección Venezuela durante varias décadas.

Cuando se esta a las puertas de enfrentar a Uruguay – el martes 10 de junio – en otro partido crucial del clasificatorio con las aspiraciones intactas la afición venezolana evoca «El Centenariazo» para impulsar la motivación que debe tener el grupo dirigido por «Bocha» Batista para ir en pos de un resultado que permita a la Vinotinto entrar en la lucha por un cupo directo al Mundial. La celeste está a 3 puntos de Venezuela, viene de una derrota a manos de Paraguay, jugará bajo presión y sabe que el rival llegará con hambre de triunfo.
Han pasado 21 años de aquella gesta deportiva que permitió a Venezuela dar un salto de calidad. Ya no están los «caballos» del llanero Páez Monzón, pero dejaron grabado en la memoria colectiva de la afición y de los mismos jugadores de la Vinotinto actual, muchos niños en esa época, que con sacrificio, compromiso y fe se puede dar otro golpe a la mesa en la tierra de Artigas y Galeano.