SAN CRISTÓBAL.- Con el dramatismo y nervios que siempre genera el Deportivo Táchira en los desenlaces cruciales, la historia de la noche del jueves bajo el cielo tolimense no le fue favorable. Los dioses de la fortuna no estuvieron de su lado. Los hechizos e invocaciones de los «pijaos» surtieron efecto sobre las desgastadas piernas de los jugadores aurinegros al punto que los hicieron pifiar tres veces consecutivas en la tanda de los penaltis, enviándoles al infierno de la eliminación y una nueva frustración en el plano internacional.

Aunque el aurinegro se llevó el triunfo 1-0, igualando la serie con Deportes Tomina (global 1-1) falló en la crucial ruleta de los lanzamientos desde los 12 pasos. Cariaco Gonzalez falló al enviarla a un costado, luego Balza entregó una vaselina a las manos del arquero Volpi y para redondear el trágico episodio Pollero resbaló y el balon se fue a las gradas del «Murillo Toro» para elevar los decibeles del festejo en las tribunas de los fanaticos locales. Los tres primeros lanzamientos de los anfitriones fueron efectivos, sin que «San Jesús» Camargo pudiera hacer nada.

En el trámite del juego, ambos elencos parecían dos gladiadores que se montan sobre el ring a darse pequeños golpes, a estudiarse de a poco, un «guanteo» insulso, bailando sobre el ensogado, tratando de esquivarse.

Ni Táchira ni Tolima tomaban la iniciativa. Los de Ibagué parecían conformarse con la ventaja del 1-0 sacado en San Cristóbal, no apuraba, no apretaban, circulaban la pelota de un lado a otro, en Táchira parecían tener las mismas ganas de hacer nada, esperando un golpe de suerte, a eso apostó el equipo del Chino Recoba, porque los minutos pasaron y no había una reacción de ir a buscar el empate cuando era el mas necesitado.

Un partido muy soso, que se hizo pesado a los ojos de los que siguieron el juego. Los arqueros poco o nada intervinieron en un primer tiempo, donde ambos guardaron sus armas. Ambos elencos que venian de duelos intensos en sus torneos locales, parecían quedarse sin piernas. Hubo cambios en ambas oncenas para el segundo tiempo, y a medida que pasaban los minutos fueron apareciendo amagos de fútbol, las marcas se fueron apretando. Táchira tomaba la iniciativa con Peñaranda pero sin apoyo ni asociación, Sosa ido y sin dar un buen pase ni atreverse, Pollero aislado y Alfonso se fue a las duchas cuando parecía tener más fuelle.

En los últimos diez minutos ambos elencos se prodigaron más a la ofensiva. Tolima con nuevos bríos empezó a pisar el area aurinegra y Cariaco también impulsaba a Táchira con sus gambetas. «El pijao» llegó al gol en un pase filtrado por el centro de la zaga y en el entrevero una mano del atacante tolimense anuló la acción y siguió el 0-0, cuando el partido expiraba y Tolima celebraba, llegó una acción en el área de Volpi con una mano de un defensor que se entenció con penalti. Cobró Cariaco González y lo cambió por gol para el empate global 1-1, al filo de la extinción del juego.

Todo el drama y nervios quedaron para los minutos finales. En las tribunas, los parciales de unos y otros se apuraban para alentar a los suyos. Todo quedaba en las manos de la suerte, de esa «ruleta rusa» , ese subibaja de emociones. Nadie tenía nada seguro y donde los arqueros podían ser protagonistas. Había confianza en Camargo y luego de aquella definición por penaltis ante el boliviano The Strongest se sentía tranquilidad en el grupo, pero cuando el infalible Cariaco falló, todo se derrumbó …Al Deportivo Táchira le toca seguir la Libertadores y Sudamericana  por Televisión y a dedicarse solo al torneo nacional.