La cancha principal del parque Quinimarí amaneció este lunes con una fina capa marrón producto del residuo que deja la lluvia cuando se evapora. La pintura recién aplicada para la demarcación de las áreas, aparece difusa. El que pase por allí y no esté enterado de que el parque tiene un año en reparaciones, puede imaginar que nunca le han hecho mantenimiento.

Los que acostumbramos visitar el parque para hacer nuestros ejercicios sabemos que las cuadrillas de la alcaldía de San Cristóbal han estado trabajando allí. Más bien, han estado mucho tiempo. Los trabajos empezaron por julio, agosto de 2025. La planificación cerró las canchas para preservar los trabajos. Parecía que la reinauguración llegaría para diciembre, pero quedó aplazada.

La buena intención de la alcaldía abarcó otras áreas. Se construyeron una especie de tribunas en la cancha principal. La iluminación fue restablecida. Llegó marzo, mes que se anunció como posible para reabrir el parque, pero las canchas permanecieron con candado. La primera pintura se perdió, entonces la planificación volvió a pintarlas.

Las cuadrillas recibieron la orden de remover las caminerías de concreto y reparar los aparatos usados para el fortalecimiento muscular. Así se procedió. Los pasos fueron remplazados, llegó junio, las lluvias, pintaron y habilitaron los aparatos, no todos, y las canchas del parque siguieron con candado.

En algunas oportunidades tuvimos la sensación de que, por fin, iban a entregar los trabajos y abrir las canchas. Temprano se vio a unas cuadrillas barrer, limpiar los alrededores, probar la electricidad, ajustar algunos detalles de protocolo, pero al final volvieron a poner los candados y no vinieron los funcionarios.

Igual suerte corren las otras canchas

Los usuarios del parque se mueven entre la incertidumbre y la conformidad. Han arreglado, le han inyectado recursos. Algunos exageran y dicen que esta es la tercera capa de pintura que puede sucumbir a las condiciones del tiempo sin uso. Es como si te pusieran delante un objeto deseado que tu necesitas pero no lo puedes tocar. Es la metáfora del barco que nunca zarpa.

Puede ser que en psicología política eso tenga alguna explicación. Tantas cosas que surgen ahora, tantas explicaciones. No podemos decir que no están trabajando, porque si han arreglado, pero los usuarios no lo disfrutan. Abran los candados y dejen que se realice la bailoterapia, los juegos de fútbol sala, las partidas de baloncesto y cuando quieran reinaugurar, puede que se lo agradezcan. Total es su trabajo.