Equipo de kickingball Táchira (foto Jean Carlos Méndez)Los Juegos nacionales de abogados que se celebran en San Cristóbal han encontrado todo tipo de situaciones, unas buenas, otras menos buenas y, en el mayor de los casos, soportables y comprensibles para un gremio que se precia de mover grandes contingentes de atletas, además de sus núcleos familiares, lo cual hace más gruesa la excursión y la demanda de servicios.

Entre las que se cuentan con un grado de aprobación está la competencia en si. La rivalidad deportiva y el deseo de ganar es un buen antídoto contra las incomodidades que se sufren fuera de casa.

En San Cristóbal, el gobierno regional sometió a las delegaciones a tres apagones sucesivos en los días más críticos de los juegos. El primer black se produjo el mismo día de la inauguración cuando el comité organizador había dispuesto la fiesta de bienvenida. El swiche de corpoelec se activó en el prime time dejando en penumbra los discursos preparados para la ocasión.

La situación se repitió el día domingo, a la misma hora y en el mismo lugar: sede del colegio de abogados de La Concordia. Se sospecha que hubo una retaliación de parte de los encargados de administrar las cargas eléctricas con la organización de los juegos porque el lunes el colegio de abogados volvió a quedarse en penumbra entre las 7 y las 11 de la noche, ocasionando grandes perdidas a las personas que invirtieron en la compra de espacios para la venta de productos comestibles en el interior del colegio.

La situación se solventó el martes con la excusa de que la programación de los cortes de electricidad que vienen afectando a gran parte del país estaba planificada. El comité organizador recibió la buena noticia que el periodo de corte para ese sector se cambiaria a las horas de la mañana, lo cual supone que, de aquí, a cuando se apague la llama, los abogados podrán disfrutar de fluido eléctrico, por lo menos en las horas pico.

San Cristóbal posee una infraestructura deportiva envidiable que la hace apetecible para la realización de eventos de gran envergadura como los juegos deportivos nacionales gremiales. Lastima, que en esta oportunidad, la organización concentró su interés en comercializar la cita de los litigantes y no se dio una vueltica por los escenarios donde se desarrollarían las competencias. El primer pelón estuvo en sus propias narices. Dentro del colegio de abogados todavía se puede ver una máquina que pretendía acondicionar el terreno para la cancha de kickingball. Ignorancia o ingenuidad.

La ruindad del Gimnasio Cubierto fue descubierto por la disciplina de voleibol, porque no solamente es el hueco que adorna el techo, sino el gimnasio en toda su dimensión. La natación tuvo que irse a la Casa del profesor universitario por el desastre y el caos que reina en el complejo de piscinas del Parque Metropolitano. Hubiese sido una gran oportunidad para mostrar a los visitantes, la inversión que se ha hecho en la recuperación del parque.

Otro de los azares que han disfrutado nuestros visitantes es el tipo de cambio que impera en los negocios de la ciudad. Muchos abogados han acusado su nula preparación para afrontar el dólar, el bcv, el binance, el peso, el dólar paralelo, el bolívar revaluado y pare de contar.

Al Táchira no le ha ido mal en los resultados deportivos. Esperamos que al concluir la cita se sumen los oros, las platas y los bronces en favor de los colores amarillo y negro para, en algo compensar los sinsabores que también han soportado. Disfruten de lo que queda de los juegos que todavía somos cordiales.

Fotos: Jean Carlos Méndez.