El torneo clausura inició para el Deportivo Táchira, paradójicamente con un capítulo oscuro. El plantel occidental que jugaba su primer encuentro en el “José Antonio Anzoátegui” de Barcelona, esperó 45 minutos para que se restituyera el fluido eléctrico de dos de las torres que representan el 90% del alumbrado general, pero esto no sucedió.

Que se tenga memoria, en el tiempo de nuestro fútbol, se posponía el compromiso o los minutos restantes para el otro día, o se reprogramaba de acuerdo al interés de los equipos. Pero la Liga Futve adoptó medidas más rígidas en la actualidad para estos casos que se venían haciendo muy frecuentes debido a la crisis de los servicios, especialmente la electricidad, afectada por la tragedia que nos gobierna desde hace 27 años.

Al parecer, la odiada oscuridad, asociada a maleficios, brujas  y duendes, le otorgará los tres primeros puntos del torneo clausura al aurinegro, cosa que fue de mucho disgusto para la plantilla oriental y, también, para decirlo, para los jugadores de la maquina aurinegra, por aquello de la ansiedad que genera iniciar cualquier proyecto. Después de trasladarse 1.440 kilómetros y todo el contenido del viaje, presiones, calentamiento, espera por las luminarias, lo mínimo que se aspira es jugar.

La Liga FUTVE emitió un comunicado oficial decretando la suspensión definitiva del partido entre Anzoátegui FC y Deportivo Táchira, correspondiente a la jornada 1 del Torneo Clausura 2026, debido a una falla total en el sistema eléctrico de las torres de iluminación del Estadio Olímpico General José Antonio Anzoátegui.

En los términos aprobados por los equipos para esta competencia se establece que si un juego se suspende de forma definitiva por ausencia de generadores eléctricos alternativos en el recinto del club local, se declarará perdedor al conjunto anfitrión. El reglamento adjudica automáticamente la victoria al club visitante (Deportivo Táchira) con un marcador de 0-3, otorgándole los 3 puntos en disputa.