SAN CRISTÓBAL- (Gonzalo Rey Muñoz / El Escalador).- La locomotora del Carchi se identificó con sus efectos demoledores de épocas pasadas y cuando faltaban menos de nueve kilómetros a la meta aceleró con todas sus fuerzas.
Richard Carapaz se encargó de producir el máximo ruido como lo sabe hacer en las jornadas de montaña y frente al  nerviosismo del español Juan Ayuso  y del esloveno Primoz Roglic se anexó la undécima etapa en la que el  mexicano Isaac del Toro mostró una impresionante fortaleza en la defensa de su camiseta color obispo.
Carapaz y Del Toro celebraron a lo grande los dividendos de un buen trabajo en esta undécima jornada del Giro de Italia, etapa que en su otra cara mostró la deseperación de Ayuso y de Roglic, quienes en los últimos trayectos parecían en crisis aunque al final las consecuencias no fueron fatales.
Cedieron valiosos segundos pero conservaron su segunda y quinta plaza, respectivamente.
El ciclista ecuatoriano tenía varios motivos para celebrar. Ganó en solitario, lo que le permitió una diferencia de diez segundos y sumó diez adicionales con las bonificaciones. Desde el 2019, año en que fue campeón del Giro de Italia, Carapaz no ganaba una etapa en las tres grandes y amplió a ocho el número de victorias parciales: cuatro en el Giro, tres en la Vuelta a España y una en el Tour de Francia, una hazaña que adquiere más connotación con su título Olímpico.
En el peregrinar por los Apeninos, camino a San Pellegrino, fue Lorenzo Fortunato y luego el colombiano Nairo Quintana quienes dieron los primeros golpes a las campanas, con un Egan Bernal que también se reencontró con sus buenas sensaciones y lanzó un ataque que encontró la respuesta certera de Del Toro y Ayuso. Ahí fue cuando Roglic presentó señales de angustia pero la minimizó en plena meta tras un esfuerzo digno de elogio.
Carapaz levantó en un momento la cara y  encontró la pancarta de los últimos nueve kilómetros. Cómo quien recibe un corrientazo se levantó de su bicicleta y pedaleó tan fuerte que su máquina parecía emitir los ruidos de la locomotora del Carchi. Rápidamente devoró el terreno y acabó con las ilusiones de Lorenzo Fortunato y las de Pedersen que trabajó como un esclavo a quien se le dice que si logra llegar a la meta primero se le concede la absoluta libertad. Pedersen buscó sin éxito su cuarta victoria en este  Giro.
Desde ese momento Carapaz comenzó a descontar segundos y llegó a Castelnovo Monti con una diferencia de diez y con los otros diez de las bonificaciones saltó tres casillas y ahora es sexto a un minuto y 56 segundos del líder Del Toro, quien hoy con la bonificación de su segundo lugar, elevó la diferencia a 31 Segundos con Ayuso.
Ese ambiente de alternativas que se vivió en la undécima etapa pareciera el librero para las siguientes jornadas. Y fue Carapaz, quien en la rueda de prensa tras su victoria de hoy, dijo que seguirá en ataque tras ataque al considerar que sus piernas están sanas para dar la batalla en todos los terrenos.
Esa es la misma consigna que adelantó Primoz Roglic y Egan Bernal, lo que mina las últimas nueve jornadas en campos de batalla con el adiestramiento técnico porque un error inoportuno girado por los lugartenientes será fatal con víctimas inesperadas entre quienes están aún con vida en las once primeras casillas de la general individual.
Isaac Del Toro es el líder con 31 Segundos sobre Juan Ayuso. El tercero es el italiano Antonio Tiberi, a 1.07; cuarto Simon Yates a 1.09 y quinto Primoz Roglic a 1.24. Entretanto, Carapaz avanzó al sexto a 1.56. Esas pequeñas diferencias en un Giro con demasiada montaña pendiente son señales que desde este jueves la fuerza de los ciclistas se multiplicará y con ello la afición mundial podrá vivir una fiesta donde cada segundo tiene el valor de una montaña de oro.
Y dónde la Cara no es de Paz sino al son de la locomotora del Carchi que hoy despertó y con su locura en plena montaña saldrá a dinamitar este Giro donde sueña con ganarlo por segunda vez en coincidencia con los planes de Roglic y de Egan Bernal, pero para ello deberán batir a la tripleta Del Toro _ Ayuso _ Tiberi, quienes tienen grandes fortalezas para llegar a Roma y buscar su corona de Rey 2025.