San Cristóbal. (Gonzalo Rey Muñoz/ El Escalador)._ Issac Del Toro esperó el kilómetro Red Bull, un premio intermedio que día a día entrega segundos de bonificación y protagonizó un tercer lugar con balance favorable porque aumentó dos segundos a todos sus rivales en la clasificación general individual y el mexicano ya comienza a mirar hacia Roma, ciudad que bajará en diez días el telón de la edición 108 del Giro de Italia.
El ciclista mexicano, nacido en Ensenada, Baja California, el 27 de noviembre de 2003, superó la duodécima etapa con ese balance favorable y donde el holandés Olav Kooij, del Visma, se escudó del envió que le preparó su compañero Wout Van Aert, quien trabajó como un gregario para Kooij y con ello distanció a la cuarta plaza al máximo favorito, Mads Pedersen.
Los 172 kilómetros de la jornada, entre Módena y Viadana, fueron devorados por el Visma que ubicó a un joven rematador en el lugar preciso para ganar la etapa. El triunfo de Olav Kooij es doble meritorio pues celebró a lo grande tras aquellos gestos de angustia cuando en el mes de marzo rodó y salió con fractura de clavícula en ambulancia rumbo a una clínica en Gante Wevelgem.
 Su victoria encontró el soplo que le dió Wout Van Aert, a quien se le recuerda en este Giro por su triunfo en la novena jornada en Siena, la del sterrato, que con sus caminos destapados perjudicó al esloveno Primoz Roglic, quien sufrió caída y posterior pinchazo, y donde Isaac Del Toro asumió el liderazgo.
Del Toro salió fortalecido en esta etapa y demostró que está atento a todo tipo de circunstancia. Esperó para lanzar un embalaje por el tercer lugar del Kilómetro Red Bull y tras certificar su objetivo sumó en Lombardía dos segundos contra quienes le respiran en la oreja como su compañero del UAE, el español Juan Ayuso, quien pinchó y tras el cambio de bicicleta sufrió durante varios kilómetros para conectar con la ayuda de  Boroncini con el pelotón principal.
La gesta Del Toro es de máxima admiración. Con sólo 21 años vive un sueño que es real y que le costó varios días dimensionar. El asumió el firme compromiso de llegar a Roma con su blusa color obispo y pasar a la historia como el primer mexicano campeón de la prueba. Así lo expresó en la rueda de prensa, en la que destacó las bondades de las bonificaciones en las dos últimas etapas y con ese valioso botín de 33  segundos contra Juan Ayuso espera la decisiva tercera semana en donde tendrá los inclementes ataques del ecuatoriano Richard Carapaz, cuarto a un minuto y nueve segundos, la misma diferencia con el tercero, el italiano Antonio Tiberi, y del esloveno Primoz Roglic, sexto, a 1.26.
El venezolano Orluis Aular ocupó la casilla 23 y figura en la plaza 130 de la general con un retraso de una hora, 55 minutos y 27 segundos.
Este viernes se cumplirá la etapa 13, de 180 kilómetros entre Rovigo y Vicenza, con cuatro premios de montaña de cuarta categoría, pero con doble paso por el santuario de Monte Bérico que tiene un ascenso al 12 por ciento y con pedaleo en terreno plano en los últimos sectores.
Tras la etapa del viernes todo se va concentrar en las restantes jornadas de montaña, a excepción de la última con el paseo del campeón en Roma.
En los siguientes días vendrán escenarios para escribir los capítulos de una novela ciclística donde los chavales están superiores a los hombres con experiencia, quienes han reservado buena cuota de sus energías para lanzar sus ataques en las ascensiones donde se sufre con el frío, el impacto de la nieve, la lluvia y con una naturaleza que siempre castiga por partida doble.