Cardenales de Lara evitó la barrida salada en el Antonio Herrera Gutiérrez y esta tarde, en el mismo escenario buscará llegar nuevamente al Universitario para poner en jaque el ya casi cantado título tiburón en la temporada 2023- 2024 de la pelota rentada venezolana.
Parece ser un axioma que, al Cardenales de Henry Blanco, el problema es que los dejen ganar el primer encuentro porque de allí en adelante encadenan cinco o seis triunfos consecutivos. Eso pasó en varios capítulos de la eliminatoria, igual en el round robin donde todos apostaron a una eliminación temprana de la tribu cardenal y resultó que después que se les despertó el muerto les llegó resucitado a la final.
Eso lo sabe Oswaldo Guillen que, aunque quisiera levantar la copa en su fortín, no está dispuesto a correr ese riesgo porque la presión se trasladaría a su equipo. El estratega escualo, con un título en serie mundial, sabe que a un equipo enrachado “los santos le acompañan”. De allí que hará lo posible por dejar todo arreglado en Barquisimeto.
La serie se mantiene ampliamente favorable a Tiburones que ha contado, además de sus batazos y pitcheo, con la complicidad de Cardenales que ha permitido que los escualos siempre estén arriba en el marcador por las deficiencias mostradas en su defensiva y la mano invisible que hasta los momentos, siempre ha favorecido a los del litoral.