
“En una reciente entrevista de Javier Asprón, periodista del Diario ABC de España, con la campeona olímpica Nadia Comaneci, a propósito de su visita a Madrid, extraemos algunos párrafos de ese trabajo por considerarlo de gran valía como dinamizador de logros individuales”
Nadia revolucionó la gimnasia con movimientos audaces y creativos que antes se consideraban como imposibles. También demostró que la perfección era posible al lograr el primer 10 de la historia en barras asimétricas en los Juegos de Montreal de 1976.
La niña de 14 años que enamoró a miles de fans con su cara angelical y sus desplazamientos de colibrí sobre el tapete olímpico, cambió la historia de la gimnasia al llevarlo de acrobacias y precisión a arte escénico definido.
PREGUNTAS JAVIER ASPRON
Pregunta. Elija una: disciplina o talento?. Disciplina y talento tienen que ir juntos. Lo uno sin lo otro no funciona. Si tienes talento, pero no trabajas, solo te valdrá una vez.
¿Qué importancia sigue teniendo el deporte en su vida?
-Toda. Hay tres cosas importantes en la vida: dormir bien, el deporte y la buena alimentación. Cuidarse en esas tres cosas es esencial.
-Usted fue una niña que se sometió a una disciplina extrema para alcanzar el éxito deportivo. ¿Qué modelo defiende hoy para los gimnastas del futuro?
-Parece que fue ayer. Ahora aprecio mucho más lo que hizo aquella niña de 14 años. Era una época con pocas oportunidades para nosotras. Mi madre me mandó a un lugar muy pequeño en el que la gente hacía piruetas, sin saber que eso me iba a llevar a este punto. Creo que no habría comprendido la importancia de la disciplina y la resiliencia si no hubiera hecho deporte. Sin ese trabajo extremo. Creo que todo el mundo debe pasar por algún tipo de trabajo intenso en su carrera, hagan lo que hagan, especialmente en el deporte. Si quieres ser el mejor de los mejores, tienes que trabajar duro. Ahora hay diferentes modelos, porque hay mucha más información que antes. Y con la inteligencia artificial puedes medir lo que necesitas trabajar en tu cuerpo, cuánta potencia tienes, cuántas horas son buenas para ti, cuándo tienes que hacer recuperación… Pero el trabajo es el mismo; solo que hay más comunicación.
-Ha hablado sobre las barreras que sigue derribando el deporte femenino. ¿Cuánto queda por hacer? ¿Dónde hay que avanzar?
-Se ha avanzado. Cuando comparo la situación de ahora con cómo era hace mucho tiempo, cuando empecé, la igualdad está creciendo. Yo conseguí respeto por mis capacidades deportivas desde que fui muy joven. Ahora se ha avanzado en la idea de tener mujeres en posiciones de liderazgo. Y creo que, a través del deporte, se han roto muchos estereotipos. Había deportes que se suponía que estaban diseñados solo para hombres, porque existía la idea y la cultura de que las mujeres no eran lo suficientemente fuertes para practicar deportes duros. Eso ya ha quedado demostrado que no es cierto. Las mujeres deberían tener la oportunidad de practicar todo igual que los hombres. También el sueldo no es el mismo, pero se va acercando. Y el tiempo en televisión también es un poco mayor para los hombres que para las mujeres. Esos son los ámbitos donde se puede mejorar.
-El próximo año se cumple el 50 aniversario de ese primer 10 en Montreal. ¿Recuerda bien el día o solo algún detalle suelto?
-Sí, sí, recuerdo todo: La rutina, el momento del ejercicio… Recuerdo también cómo el marcador no podía mostrar la puntuación porque no preveía que alguien hiciese un diez. No sabía que estaba creando historia. Yo quería hacer mis rutinas sin errores, era lo que me hacía feliz. Creo que el 50 aniversario significa celebrar un momento histórico que demuestra que cualquiera puede ser grande. No importa dónde nazcas. Con trabajo duro, dedicación y la gente adecuada a tu alrededor se puede conseguir. Es difícil creer que me siga encontrando con gente que diga que soy una influencia.
-Está preparando un documental para el próximo año sobre aquel momento ¿Qué se verá en él que no se sepa ya?
-Habrá muchas imágenes de cuando era pequeña, mucha grabación en blanco y negro antes de convertirme en campeona olímpica. Mostrará un poco de mi carácter, la vida con la familia. Mostrará la historia de una niña que decidió no rendirse nunca y que trató de ver la luz al final del túnel. Aún estamos trabajando en él. Es un documental histórico. También celebra la cultura de mi país.
-Ha dicho alguna vez que su huida de la Rumanía de Ceausescu fue un acto de inconsciencia. Pero, ¿cuántas veces ha pensado después: bendita inconsciencia?
-Creo que cada uno hace lo mejor que puede con lo que tiene. Yo nací en Rumanía. Tuve una gran familia a mi alrededor y la oportunidad de hacer gimnasia allí. Sí, fue una época difícil, no solo para mí, sino para todos, porque no había libertad. Pero intenté sacar lo mejor de esa comunidad, de esa familia. Y cuando sentí que quería hacer más, decidí marcharme. Pero después Rumanía se convirtió en un país libre y entonces volví con todo lo que había aprendido en Estados Unidos. Y ahora soy una persona que tiene dos familias. Dos países. Me siento en casa aquí y allí. Y me siento muy afortunada de ello. No cambiaría nada. Siempre me sentí un poco libre, porque siempre hice lo que quise, de diferentes maneras.