Reportaje Héctor Becerra
Diario El Nacional
Luis Arráez no pudo terminar la búsqueda de un cuarto campeonato de bateo por su lesión de tobillo | Foto MLB
Con un mes de septiembre arrollador y en medio del dolor físico de ambos contendores, el larense firmó la cuarta disputa entre venezolanos por el liderato de bateo en las Grandes Ligas. Es el primer catcher nacido fuera de Estados Unidos con una corona de bateo

Luis Arráez, para no perder la costumbre, inició la última semana de la temporada 2026 en lo suyo: disputando un título de bateo, esta vez con los Filis de Filadelfia. El yaracuyano llegó al pasado martes liderando a su Liga con .313 puntos de promedio, como le era familiar, pero en esta ocasión debió encarar una atractiva novedad. Su competidor más cercano, Gabriel Moreno, larense y catcher de alta defensa, no paró de batear hasta arrebatarle en la agonía del calendario regular una casi embolsillada cuarta corona.

La todavía fresca disputa por el campeonato de los bateadores del Viejo Circuito tuvo sorpresa, drama, dolor y un final de fotografía. Historia de la buena. Moreno, joven pelotero con promedio de por vida de .281, bateaba para .307 al comenzar la última semana de la ronda eliminatoria, a seis puntos de Arráez. Detrás de él, también acosaban algo más lejos al camarero de los Filis el shortstop dominicano de los Marlins de Miami, Omar López, y el antesalista de los Piratas de Pittsburgh, Nick Gonzales, quienes se quedaron cortos.

Moreno en cambio no abandonó. Antes de esta, su quinta campaña en la MLB, sólo había terminado sobre los .300 en su año de novato –2022 con los Azulejos de Toronto con .319 en 25 juegos–. En las zafras siguientes, de 2023 a 2025 ya con los Diamondbacks de Arizona, terminó con .284, .266 y .285. En 2023 también recibió el Guante de Oro en reconocimiento a su excelencia defensiva. El título de bateo lo convierte en el primer careta nacido fuera de Estados Unidos en alcanzar el logro, apenas el quinto de todos los tiempos.

Remate indetenible  

El nativo de Barquisimeto inició su camino a la cumbre a media máquina, tanto así que en los primeros meses nada presagiaba un título de bateo. Tras batear para .250 en abril y .260 en mayo, aumentó a .308 en junio para dejar su promedio hasta ese momento en .282. En julio explotó con el madero, al punto de concluir el mes con .362. De allí en adelante llovieron los hits y aumentaron las noticias sobre su notable desempeño ofensivo. El 31 de agosto bateaba para .301. Después llegó septiembre, su mes decisivo.

En septiembre dos factores fueron determinantes en la gran conquista del receptor: su arremetida con promedio colosal de .427 en sus últimos siete juegos y el desplome de Arráez, que sólo pudo conectar para un minúsculo .192 en igual periodo. El pico más alto de Moreno fue el día 23, cuando bateó de 4-3. Fue un golpe fulminante para el triple campeón, quien en la misma fecha culminó de 4-0 y cayó en un bache sin salida. Arráez no jugó más por su lesión de tobillo, quedando en .310 por .311 del nuevo del nuevo líder.

Historia entre los criollos

La batalla por el título de bateo ganada por el joven de 26 años fue la cuarta de la historia entre venezolanos. A diferencia de las tres anteriores, esta concluyó con drama. Hubo que esperar hasta el día final para que se conociera oficialmente al nuevo campeón. La diferencia entre los contendores fue de apenas un punto y el careo también tuvo el dolor físico como ingrediente, ya que Moreno con molestias en la corva y Arráez en su tobillo debieron esperar por el desenlace desde sus dogouts.

José Altuve y Víctor Martínez protagonizaron el primer duelo venezolano por el liderato de bateo en 2014. La diferencia entre ambos llegó a ser mínima en agosto: .333 para el camarero de los Astros de Houston y .326 para el entonces bateador designado de los Tigres de Detroit –ese año sólo actuó en dos juegos como catcher–. Para septiembre el guayanés no superó los .337 y terminó con .335, mientras que el carabobeño no bajó de los .340 y concluyó con .341 para alzarse con el primero de sus tres títulos.

Tres años después Altuve volvió a tener competencia venezolana en Avisail García, jugando con los Medias Blancas de Chicago antes de pasar a los Rays de Tampa Bay. El jardinero anzoatiguense se mantuvo bateando para .300 puntos, hasta que en julio sufrió un esguince en el pulgar derecho y entró en un prolongado slump. A pesar de que García retornó de su lesión con el bate encendido y terminó la campaña con .330, no pudo evitar que Altuve ganara su tercera corona de los bateadores con .346.

En agosto de 2023, jugando con los Marlins de Miami, Arráez tuvo un bajón ofensivo para caer de .381 a .349 a comienzos de septiembre. El guaireño Ronald Acuña Jr., por su parte, mantuvo su regularidad e inició el último mes de la campaña con .338, a solo 11 puntos del yaracuyano. Pero lo que auguraba como una ardua batalla se esfumó cuando –a diferencia de este 2026–, Arráez se desató en septiembre para concluir con .354 y el jardinero de los Bravos de Atlanta se congeló en 337.

Mascota que deja huella

El título de bateo de Moreno claro que tiene historia de la buena. Se une el jugador de los Diamondbacks a un grupo élite de cuatro receptores que lo precedieron. Sólo cinco ahora en más de un siglo de Grandes Ligas que alcanzan este logro. Todos, menos él, nacidos en Estados Unidos, por lo que además de ser el primer venezolano defensor de la receptoría es también el primer latino en titularse. El último catcher en coronarse campeón bate fue Buster Posey con los Gigantes de San Francisco en 2012.

A Posey lo antecedieron Bubbles Hargrave, Rojos de Cincinnati, en 1938. Ernie Lombardi (Rojos de Cincinnati y Bravos de Boston en 1938 y 1942), y Joe Mauer (Mellizos de Minnesota, en 2006, 2008 y 2009). Legendarios receptores ofensivos de todas las épocas, como los estadounidenses Yogi Berra, Johnny Bench y Mike Piazza, o latinoamericanos como el puertorriqueño Iván Rodríguez, miembros del Salón de la Fama, pudieron ganar un liderato de bateo. Reflejo de lo difícil que resulta esta posición.

Los otros latinos uno-dos

Además de las cuatro veces en las que un título de bateo en la MLB ha sido dirimido entre venezolanos, solo los hermanos dominicanos Mateo y Felipe Rojas Alou entre todos los latinoamericanos han podido concretar tal logro. En 1966 Mateo, el menor de los tres, se ciñó la corona con .342 jugando para los Piratas de Pittsburgh. Felipe, el mayor de la dinastía, actuando con los Bravos de Atlanta, lo secundó con .327. Ricardo Carty, otro dominicano, fue tercero con .326, también con los Bravos.