EAST RUTHERFORD, NEW JERSEY - JULY 19: FIFA President Gianni Infantino with President of the United States Donald J. Trump during the FIFA World Cup 2026 Final match between Spain and Argentina at New York New Jersey Stadium on July 19, 2026 in East Rutherford, New Jersey. (Photo by Catherine Ivill - AMA/Getty Images)

De aquella imagen de unos petisos cari sucios, jugando con una pelota de trapo descalzos, como lo describía Eduardo Galeano, a la bestialidad económica de Gianni Infantino, podemos suponer que el fútbol se ha venido transformando, no solo en lo técnico y en sus reglas, sino en la rentabilidad descubierta por el “pelón”, presidente de la FiFa que amenaza con 20 millones a cada Federación, entiéndase, país, que vote su propuesta Enterprise.

La UEFA y la CONCACAF, han puesto el freno y se han adelantado en sus posiciones para decirle al jefe del fútbol mundial que la Copa del Mundo debe conservar los principios del deporte: el más hábil, el más fuerte y el más veloz. Es un poco eso de guardar las formas y los principios que inspiran la competencia y que revienta pasiones por doquier.

Pareciera que las lecciones de capitalismo salvaje tomadas al cobijo de los palcos de lujo junto a Donald Trump, inspiraron a Infantino a proponer un proyecto ultra ambicioso para aumentar la rentabilidad de la Copa del Mundo a niveles inalcanzables. Las estimaciones de las ganancias dejadas por la recién finalizada copa del Mundo se cuentan por miles de millones y, no importa lo que haya que hacer, para superar esas cifras.

Mientras el mundo veía conmovido las lagrimas de Messi, Cristiano Ronaldo. Luka Modric y se extasiaba con un Erling Haaland dándole al bombo para acompasar a los remadores con el grito del UUuuu..Infantino sacaba cuentas y recibía consejos del presidente de los Estados Unidos que, uno de sus mejores e innegables atributos es, precisamente multiplicar el dinero.

Allá en el barrio, en la favela y en los recovecos de la pobreza de los países quedó el arco de madera y la cancha para batir barro. Que importa eso, si una entrada a un estadio durante el Mundial estaba promediando los 3.500 dólares y en el juego de la final se estaban revendiendo en 12.000 dólares.

El fútbol es un negocio y FIFA Forward Enterprise, el órgano asomado por Infantino para venderle una participación del 20 o 30% de los derechos de la Copa del Mundo está sobre la mesa envuelta en 20 millones para cada una de las 211 federaciones que la conforman. Luego vendrán otras clausulas que impondrán los consorcios para hacer más rentable el negocio. Echando vuelo, se aprobarán 3 pausas de hidratación, así la sede de la copa sea en Groenlandia. También se ampliará el cupo a 96 y se dispondrán de 10 cambios. Cualquier cosa puede imponerse, si la rentabilidad supera la ganancia del 2026.

Los europeos se han revelado y se niegan a participar en otro torneo FIFA, si Infantino no desiste de su desbocado plan supercomercial. Algo parecido sostiene Concacaf  y se une a Europa en defensa de los principios esenciales del fútbol.

La diatriba está montada y el jefe Infantino ha tratado de filtrar que impondrá un castigo para las federaciones que voten en contra. Mefistófeles tentando a Fausto, Quien triunfará.