SAN CRISTÓBAL- La selección venezolana consiguió el objetivo trazado en el duelo contra Bolivia. Se ganó 2-0 y se consiguieron los 3 puntos que permiten al cuadro patriota seguir peleando por llegar al Mundial 2026. El deseo de millones se hizo realidad al ganar el compromiso ante el combinado boliviano y le sacó más distancia con 4 puntos por encima a falta de 3 compromisos para el fin de la eliminatoria de Conmebol.
Con la victoria lograda en Maturín en un Monumental repleto hasta la bandera al equipo dirigido por el argentino Fernando Batista le sonrió el resultado de lo que se vivió en Barranquilla, Asunción y Santiago. Es decir, la Vinotinto jugaba a cuatro bandas, porque el 0-1 de Argentina sobre Chile, el 2-0 de Paraguay a Uruguay y el empate 0-0 entre Colombia y Perú le permite al once nacional quedar apenas a 3 puntos de los cafeteros y charruas, además que frenan las aspiraciones de los australes.
En la última curva de las eliminatorias al Mundial, la emoción parece será hasta el final, porque ahora cobra mayor fuerza lo que pueda suceder en la jornada del martes cuando este acordeón que es la tabla de clasificación puede permitir acortar o ampliar distancias entre las selecciones que luchan tres cupos directos más el repechaje que es el puesto séptimo que por ahora tiene el cuadro nacional. Argentina, Paraguay y Ecuador ya aseguraron boleto a la cita mundialista.

En cuanto al duelo en Maturín, la vinotinto estaba obligada a llevar la batuta del juego, ser protagonista, y empujada por el rugir de las 50 mil almas en el estadio salió a devorarse al rival que en los primeros compases mostró nerviosismo y brindó un regalo a los 5 minutos cuando Cuellar regresó una pelota a Vizcarra que el arquero no pudo controlar y el balón se fue raudo al fondo de la red. Estalló de júbilo el Monumental y el golpe lo acusó el visitante, el local se envalentonó en su dominio en todos los sectores de la cancha.
Con paciencia lo de Batista iban tejiendo acciones ofensivas, jugando muy serios y aplicados en la marca, mientras el rival no salía de su letargo. El local adormecia el juego y de a ratos salían chispazos de los botines de Savarino, Segovia, Bello en plan de creadores. En varias opcasiones se tocó el arco de Vizcarra, hasta que una pelota levantada desde la derecha por Nahuel Ferraresi le quedó perfecta a Rondón dentro del área. «El «Gladiador» la bajo con su pecho, se libró de la marca y con elegancia soltó el trallazo con la izquierda para inflar las redes bolivianas. un 2-0 que sellaba el triunfo.
En el complementó la vinotinto siguió en su juego correcto. Aramburu y Navarro correctos por las bandas, Ferraresi y Ángel controlando el juego áereo y no regalando nada. «El Brujo» Martínez corriendo a todas y a veces desdoblado pasando del medio al ataque, metiendo pierna. El fútbol vinotinto fue más colectivo que individual. No hubo alguien que descollara porque los jugadores entendieron que la figura era el equipo y allí estuvo la clave, todos corrieron, todos marcaron.

Tal vez, muchos esperaban un score más holgado. Los aficionados querían más goles vinotintos y pudo ser así, pero se fallaron dos o tres opciones claras. Igual Romo en el fondo muy serio y atento sin mayores problemas. Bolivia no tuvo peso en la cancha. La Vinotinto se regodeó con el balón y puso el ritmo del juego, un ritmo para evitar el desgaste porque hay que afrontar el duelo en Montevideo ante Uruguay que tendrá un matiz dramático porque la ilusión creció por apostar al cupo directo y los charrúas están en la mira.
