El juez Sol jugó a contra del gran favorito y número 1 del tenis,  el italiano Jannik Sinner quien este jueves se derrumbó, en segunda ronda del gran slam francés  ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo, número 56 del ranking ATP, por problemas corporales.

Explicó una hora después, en rueda de prensa que “fueron muchas cosas”. Había calor, pero no era una locura”, aceptó Sinner, quien agregó que “No he sentido que he luchado contra el calor, simplemente me he sentido mal”, agregó el número uno del mundo, cuya eliminación causó el mayor revuelo en las pistas de tierra roja, en esta jornada.

“A mediados del tercer set me he sentido mareado, con poca energía y ya no he podido recuperarme”, confesó Sinner, antes de sostener que había pasado una mala noche.

El italiano, tras desaprovechar una preciada oportunidad de ganar su primer Roland Garros. Como hizo un año atrás tras la final perdida ante Carlos Alcaraz, miró de inmediato hacia adelante y habló de la recuperación, de jugar algún torneo de hierba antes de Wimbledon e incluso de la gira americana con el US Open en el horizonte. Pero la amargura le acompañaba. «Ha sido una pena, pero no veía una salida. En otras ocasiones sí la he visto, pero esta vez no», decía con tantos precedentes en mente, de manera inevitable.

En los dos últimos años, ya en la cima del tenis mundial, el italiano ha sufrido numerosos episodios parecidos, siempre en condiciones meteorológicas adversas. En el Open de Australia de 2025 padeció lo indecible en octavos ante Holger Rune, como esta temporada en tercera ronda ante Eliot Spizzirri. En el Masters 1000 de Cincinnati del año pasado tuvo que retirarse de la final contra Alcaraz con el mismo cuadro, e idéntica desdicha vivió en tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai ante Tallon Griekspoor. Y ya esta primavera estuvo en el límite en las semifinales del Masters 1000 de Roma contra Daniil Medvedev. Vómitos, calambres, golpes de calor, sofocos, dolores… en todos los escenarios los síntomas fueron los mismos, aunque el desenlace variara.

El cansancio acumulado

«En Shanghai sufrí por la humedad, en Australia siempre hace mucho calor y el cemento también se calienta… No sé. Hoy ha pasado otra cosa. No hacía un calor de locura. Tengo que considerarlo todo y recuperarme físicamente y mentalmente», reconoció Sinner, que negó que sus males fueran fruto del cansancio.

Desde marzo venía encadenando victorias y títulos en los Masters 1000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, una racha histórica, y todo ese tute debería estar entre las razones de su hundimiento. «Si no hubiera ido a Madrid o a Roma podría haber venido aquí, tener un mal día y pasar por lo mismo sobre la pista. Todo iba muy bien, no he tenido tiempo a valorarlo», asumía Sinner antes de marcharse de la edición de Roland Garros que debía ser la suya.