
Hay victorias parciales que aterran. El Deportivo Táchira mató el tigre, pero después se asustó cuando los dueños del cuero se le vinieron encima para reclamarle tremenda afrenta. Conseguir un gol al minuto 4 en el clásico moderno venezolano, como han bautizado a estos enfrentamientos entre el carrusel y Caracas, no es cuestión repetible. Táchira amenazó desde el minuto inicial, pero Caracas estrelló un balón en el palo sin que hubieren transcurrido 3 minutos. Después Zuñiga justifica su presencia en el inicio y consigue un gol en un entrevero que el mismo generó. De allí en adelante se abrió la tapia y se escaparon los demonios. Caracas respiraba fuego y ahogaba al negriamarillo que prefería no haber ofendido el decoro avileño tan temprano.
La presión le concedió la recompensa al rojo al minuto 24 con un tiro frontal, fuera del área de Michael Covea que, contando con la complicidad de Zuñiga que llegó tarde a la marca, sacó un disparo de poca potencia, pero excelente colocación que se hizo imposible para Araque.
A partir de ese momento, Caracas sacó el pie del acelerador y Táchira recuperó su aliento con Sosa bajando constantemente a la zona de zagueros para conducir la ofensiva visitante que no encontraba el punto de quiebre del Caracas. Si hay que establecer una estadística, los rojos se llevaron los aplausos del primer tiempo ante un Táchira donde lo único destacable fue el gol.
El complemento fue el cuento leído al revés. Táchira, motivado por el discurso técnico y la lesión de Fratta, empezó por perderle el miedo a los demonios. El balón se inclinó hacia el arco caraqueño, no sin algunas oportunidades para el local que desperdició la mejor cuando Camacho, remendando el capote, interpuso su cuerpo ante una cabalgata de Gonzales.
A pesar de mantener en jaque al rival, Táchira no terminaba por completar la tarea. La afición miraba hacía el banquillo en busca de los cambios sin que Recoba los ejecutara. Cuando, por fin llegaron, sorprendió ver a Lozano entre la baraja. La intención del estratega uruguayo estaba dibujada. Había chance para ganar y con esa misión entraron Peñaranda, Ramírez y el propio Lozano. El porcentaje de acciones en el arco caraquista era mayor que en el tachirense.
Caracas ya jugaba para un punto y el carrusel se inventaba toda clase de artificios para someter a los demonios. La tapia volvió a abrirse al minuto 92 cuando Caraballo incursionó por el centro del área con pelota dominada, recortó hacia adentro y pateó la esférica, encontrando un cuerpo caraquista que la desvió para que se incrustara en la portería capitalina.
Táchira toma un gran salto en el cuadrangular venciendo a domicilio a un equipo que se hace fuerte bajo el mando de Noel San Vicente. La misión se traslada al Polideportivo de Pueblo Nuevo donde Monagas deben ser los otros tres puntos, esperando el resultado entre Academia y el Caracas.