Decir que no se despeinó, sería negarle el sacrificio al equipo marabino que vino a Pueblo Nuevo a encarar a un rival ávido de resultados positivos, sobre todo de local. Táchira, a quien no le para de llover, asumió su responsabilidad de ganar en su plaza desde el pitazo inicial. Los caballos se soltaron y ya, al minuto 8 sobrevino una pelota de Fratta al área que el gavilán Pollero olió y descifró muy bien para adelantar al aurinegro y apaciguar la carga eléctrica de Rayo Zuliano que se opacó en el templo con lluvia y goles.

El juego siguió con el control absoluto del local, en medio del chapoteo que por momentos dejaba huérfano de ideas a ambos equipos debido al agua que impedía el rodaje de la pelota. Los yerros iban y venían. El cotejo a los 30 minutos pudo ir 5 a 1 a favor de Táchira, pero la pólvora de Peñaranda, Pollero, Sosa y Alfonso se había mojado y no precisamente por el mal drenaje que ha venido exhibiendo el gramado de Pueblo Nuevo, sino por lapsus definitorio.

Fue Rayo que en la fracción 25, ante un mal despeje de Lautaro Lusknic permitió el lucimiento de José Ochoa que en metro y medio sacó una centella  desde el ángulo de las 18 que desdibujó al guardameta Araque para permitirle al Zuliano rememorar su juego de la semana pasada contra  Carabobo. Así terminaban las acciones del primer tiempo, mientras la neblina hacía el trabajo de apaciguar la tormenta.

La segunda parte volvió a mostrar a un Táchira más incisivo, sobre todo con un Sosa desatado filtrando balones hacia Alfonso y Peñaranda y haciendo conexiones de desahogo con Pérez Siri. El chaparrón cesó, pero no los ataques de Táchira por la banda derecha donde un incansable Sosa persistía en su empeño por lograr una cabeza de playa que le permitiera al aurinegro arribar a la tierra prometida. El cántaro reventó al minuto 56 cuando una mala entrega de Rayo le permitió al propio Sosa apropiarse de una pelota suelta, citarse con el defensor en carrera y centrar al área donde Pérez Siri parecía que estaba levitando desde hace rato esperando para cabecearla.

Rayo echó mano de su banco para tratar de complicar al carrusel que se divertía errando oportunidades claras de gol que se iban por el encima del travesaño. El técnico Recoba ordenó la entrada de Woiski por Pollero a quien se le vio todavía crudo para encarar el calendario. Otros cambios se produjeron en la silla aurinegra, uno de ellos el de Brayan Palmezano quien recibió una falta dentro del área al minuto 85 que el árbitro Valenzuela consideró penalty. Adamo fue el ejecutor con tiro centrado y rasante para que la historia terminara a favor del Deportivo Táchira 3 goles por 1.

Deportivo Táchira termina la octava jornada como líder del torneo clausura y del acumulado de la temporada 2026. El gol average le permite al carrusel conservar el maillot de la segunda parte  a pesar de estar empatado en puntos con Metropolitanos, mientras que en el acumulado saca un punto de ventaja sobre La Guaira.