SAN CRISTÓBAL.- Llegó el año 2024 y con ella el movimiento de la organización de la edición 59 de la Vuelta al Táchira en Bicicleta se aceleró en los últimos dias; en la recta final y a punto de bajar la banderola a cuadros para dar la partida aún faltaban por cuadrar varios aspectos relacionados con el tema de la logística.
Si bien la organizacion de la competencia corre a cuenta de la Asociación Tachirense de Ciclismo, no son precisamente los dirigentes atecistas quienes llevan las riendas de la organización y por encima de ellos han aparecido funcionarios del gobierno regional de la entidad andina haciendo de voceros y dictando las directrices de la competencia que abre el calendario ciclístico de Venezuela.
Al menos la ruta del giro tachirense que se dió a conocer en las últimas semanas del año 2023 no ha sufrido modificaciones de última hora – corrigiéndose así una falla de las anteriores ediciones – y favoreciendo el trabajo de preparación de los ciclistas y esto lo han agradecido los directores técnicos que tienen claro lo que afrontarán en las ocho jornadas del 14 al 21 de enero.
La competencia del 2024 presenta tramos montañosos y terrenos planos, con mayor preferencia para los sprinters que encontrarán finales de etapa a su antojo, mientras que las llegadas en Borotá, La Grita y Cerro El Cristo darán emoción a la competencia en sus últimos kilómetros; planteado así el panorama del trayecto se antoja que la competencia puede estar disputada por ciclistas que van bien a la media montaña y que las llegadas en ascenso no serán claves en su definición.
Sobre los equipos que han confirmado su presencia se repite la misma situación de los últimos años. Los organizadores anuncian com bombos y platillos clubes y luego estos van desistiendo. Hay muchas razones y motivos, aunque en este aspecto los que cursan las invitaciones son los que tienen la última palabra y a veces se peca por desconocimiento en la materia. Por ahora en carpeta 19 nacionales y 5 extranjeros.
La conformación a última hora de equipos, en su mayoría nacionales, solo para disputar la Vuelta al Táchira, aprovechando la vitrina que da correr un evento tradicional, hacen que los mismos no se ajustan a las exigencias de la prueba y al final cuando se cumpla más del 50 por ciento del recorrido, son muchos los que se quedan a la vera del camino y no terminanla carrera, por falta más de ´preparación y planificación. Y de esto hay muchos ejemplos.
En el aparte de los invitados extranjeros. La UCi en competencia de la categoría que tiene la Vuelta al Táchira pide que mínimo se cuenten con cinco divisas extranjeras. Las últimas ediciones el nivel de los equipos ha dejado muchas dudas, especialmente de equipos colombianos, pero la organizacion por varios motivos, y en eso impera lo económico, siguen insistiendo en extenderles invitación cuando deberían ser más rigurosos y selectivos. Muy pocos presentan opciones reales de dar pelea, otros solo serán comparsas.
Aún con todos esos bémoles, la Vuelta al Táchira sigue llenando un gran vacio en cuanto a eventos deportivos de magnitud durante el mes de enero y en el paupérrimo calendario ciclístico nacional, y como la carrera de mayor prestigio en el país, sigue muy por encima de la ya devaluada Vuelta a Venezuela, siendo el giro andino uno de los atractivos deportivos más importantes que forman parte de los festejos de la Feria Internacional de San Sebastián.