Si de analizar se trata, tratamos de definir al contrario para establecer de que adolecemos. Al conceptuar, debemos afirmar categóricamente que el Caracas es el gran aguafiestas de Pueblo Nuevo. Nos lleva a recordar momentos muy infelices, tardes con la tribuna abarrotada y rompimientos amorosos como aquella de la quema del autobús y esta, de hoy del 0-0.

Ponemos la fiesta, pagamos los músicos y la comida y vienen, comen y bailan y se llevan un punto. Aunque esta no es la mejor versión de los Caracas que han profanado el Templo, lograron arrancarnos algo. Por lo menos, el orgullo y la alegría que merecían los 17.500 espectadores que este domingo desafiaron la lluvia y el frío para ver perder al Caracas, porque la gente asistió a eso, ver perder al Caracas.

Pero, más allá del sentimiento que deja no ganar, también tenemos la sensación de que el equipo no es el mismo que vimos en los tres primeros partidos. Estadísticamente Táchira logró 12 puntos en el primer tercio contra equipos ubicados de la media hacia tabla hacia abajo y lleva solo un punto de 6, con los vecinos de la media tabla hacia arriba. La proyección no favorece por los momentos.

El Táchira de hoy nos mostró la ley del average de Caraballo. El exmonagas jugó el partido más aparatoso que se le ha visto desde su arribo. De  cuatro 1 se diría en términos del beisbol, lo cual es bien sabido en términos deportivos. La apuesta de Peñaranda por Palmezano, desde el principio le dio la razón al técnico tachirense en los 10 primeros minutos en que Peña lució enchufado y dispuesto a quedarse en la titular, pero luego se convirtió en uno más y no en el diferente que se espera.

Lo que si pudimos observar fue un fortalecimiento en la zona defensiva. El carrusel sufrió menos desbalance, lo mismo vio el técnico Recoba, con la variante sustitutiva de Fratta. La zaga lució muy atenta a los duelos individuales y colectivos planteados por el atacante avileño. Un solo despiste en la marca de Alfonso sobre Robert Hernández produjo quizá, la mejor oportunidad del rojo.

El partido, como todo clásico enervó las pasiones de los banquillos de donde fue expulsado el técnico del Caracas Chita San Vicente. Mas tarde vería la cartulina roja Michael Covea por parte del Caracas, lo que animó al técnico Recoba a incluir a otro atacante que terminó por no tocar el balón.

Al final, Táchira recibe el favor de Estudiantes de Mérida que venció a domicilio al líder del clausura y del acumulado, deportivo La Guaira. Este resultado, en parte, alivia las penas y por los momentos nos deja a solo 2 puntos del objetivo principal.