Para este domingo 27 de julio, el parque Quinimarí lucía un aspecto más sonriente con sus usuarios. Obreros de la alcaldía del municipio San Cristóbal se ocuparon de las áreas donde sobraba la maleza y, con gran dedicación, cortaron al ras los tallos del pastizal que sembraban terror e impedían que los caminantes observaran a simple vista donde estaban pisando.

Hubo mucho alarde y justificativos para que el parque Quinimarí, ubicado en una zona de alta concentración de usuarios, permaneciera en una condición deplorable. Fueron largos los días en que la gente se preguntaba a quien acudir para que vinieran a botar la basura, a corregir las fallas en los aparatos de ejercitarse y, en definitiva, a ocuparse de los asuntos propios de la municipalidad.

Lo importante fue que le cortaron la melena a este muchachón que alberga canchas de fútbol sala, de baloncesto, voleibol, implementos para ejercitarse, columpios y una amplia zona de esparcimiento.

La instancia de la alcaldía encargada de las labores de limpieza de los parques debe hacer una planificación para que no vuelvan a pasar tres meses en ocuparse de las áreas del parque. Y, debe ser la instancia encargada porque si le decimos a la policía municipal que está enfrente, vamos a tener que seguir escribiendo historias de limpieza.