ESPECIAL. No hubo vencedores, ni vencidos en el recinto teatral de la capital. El Clásico Nacional que convocó a una aceptable concurrencia en las gradas tuvo escasos pasajes de emoción y dramatismo, algunos pusieron su cuota actoral; las emociones propias de estos lances se las repartieron entre ambos bandos, donde el escenario mostró buen ambiente una vez se levantó el telón con su toque de adrenalina que sale a borbollones en medio del morbo y sabe mejor cuando esta aderezado con el influjo que baja de las tribunas.
El duelo planteado por el aurinegro fue de esperar, resistir en el medio y soltar a los extremos que caían siempre esperando el pase de los que manejaban la pelota en el medio. En Táchira parecía que no había apuro para ir al frente así que en ciertos momentos del primer tiempo hubo pausa, entendiendo que el peso del juego lo tenía el local. Con su logía de jugadores más experimentados el atigrado estudiaba al rival y le dejaba hacer aunque sin muchas libertades.
El cotejo se comenzó a trabar y las incidencias ofensivas llegaban a cuenta gotas, de a poco la posesión de la pelota la equilibraba el once de Pérez Greco que se arrimaba al área roja, llevando la pelota de un lado a otro, como esperando el pequeño resquicio de una zona defensiva que se plantaba fuerte y sostenía a un nervioso arquero Benítez.
Fue en uno de esos lances, donde volvió a ser determinante «el cariaco» González quien tomó la pelota, se adentró y en plena carrera soltó el trallazo de frente al arquero Frankarlos quien contuvo a medias y la pelota quedó rifada, lo que aprovechó Juan Carlos Ortíz quien por bajo la envio al fondo de la red para silenciar por unos instantes la barra encendida de los avileños, cuando ya se iban los primeros 45 minutos de juego. Los parciales aurinegros disfrutaban desde su pequeña parcela en el coso universitario.

Los del Caracas Fc regresaron de camerinos dispuestos a todo. Se movieron los bancos y Artistiguieta azuzó a los suyos a salir más del fondo, es ahí donde Luis Mago comienza a aparecer más, se echa el equipo al hombro y van más al frente. En el transcurrir del complemento algunos movimientos dan mayor profundidad y frescura al ataque rojo. El local no estaba dispuesto a ser comparsa y tomó la bandera del protagonismo, mientras Táchira mantenía su solidez defensiva con Acevedo y compañía sacando cada balón de su área.
El juego se volvió más áspero. Ya había desgaste en el aurinegro y un Caracas más joven empezaba a inclinar la cancha a su favor aunque el marcador reflejaba la ventaja aurinegra. Los banquillos se desesperaban. Las tribunas rugían y hubo un momento que todo se tornó rojo producto del humo de las bengalas que salpicaban la tribuna popular obligando a detener el juego. Por minutos se cortó el ritmo del juego, hasta que se despejaron las bolas de humo. Un momento que los jugadores aprovecharon para tomar aire.
Pero a la vuelta al escenario Caracas siguió con el acelerador a fondo. Dispuesto a todo o nada. No quería dejarse robar el show en su casa. Las pelotas llegaban con más insistencia al área de Táchira, disparos cruzados, unos cerca otros más lejos, ponían ese toque de nervios sobre las tablas y tomó más dramatismo la obra cuando la decisión arbitral de dar 10 minutos de reposición molestó al banco tachirense. Eso no estaba en el guion inicial.
Es cierto que en la paralización del juego por la humareda hubo perdida de tiempo, pero aquí la exageración del soplapitos es para analizar. Eso pareció darle alas a los locales que se fueron en volandas sobre el arco de Camargo. Y en una pelota filtrada desde la izquierda se originó un enredo entre los zagueros centrales, dejando el balón suelto que el ex aurinegro David Tegues haciendo gala de más rápido y furioso la empujó para vencer al buen Camargo, y colocar el 1-1 que hizo estallar de delirio la barra roja.

Mientras Tegues se llevaba las palmas y el drama crecía en el epílogo de la pelicula, el árbitro Valenzuela, quien había llevado bien el juego bajo su batuta también quiso ser protagonista y no pasar desapercibido, mostrando rigurosidad con la doble amarilla al volante Maurice Cova cuando el juego ya expiraba. Expulsión innecesaria, acción para discutirla y que en nadie incidió en el resultado final cuando se bajaba el telón del acto.
FICHA TÉCNICA:
Caracas F.C. (1): Frankarlos Benítez, Edgardo Rito (Néstor Jiménez, 79’), Jesús Quintero, Luis Mago, Jesús Yendis, Irving Gudiño, Leslie Heráldez (Ángel Figueroa, 61’), Daniel Aguilar (Lucciano Reinoso, 46’), Mauricio Márquez, Michael Covea (Johan Murillo, 61’), Jeriel De Santis (Deivid Tegues, 61’). DT: Fernando Aristeguieta.

Deportivo Táchira F.C. (1): Jesús Camargo, Nelson Hernández, Lucas Acevedo, Juan David Sánchez, Roberto Rosales, Juan Manuel Requena, Óscar Hernández (Carlos Calzadilla, 73’), Carlos Sosa (Daniel Saggiomo, 87’), Luis González, Juan Carlos Ortiz (Maurice Cova, 67’), Bryan Castillo (Lucas Cano, 73’). DT: Edgar Pérez Greco.
Goles: Deivid Tegues, 90+3’, (CCS); Juan Carlos Ortiz, 41’, (TAC).