Al técnico del Deportivo Táchira, Alvaro Recoba, no le gustó como jugó el equipo. Lo dijo en la rueda de prensa posterior al encuentro entre el aurinegro y Portuguesa, con resultado favorable para los andinos 1 gol por 0. De las confesiones a la prensa hechas por el uruguayo, también rescatamos muchas autocríticas, aunque alabó el trabajo de 4 o 5 jugadores.
“Jugamos mal, pero ganamos”. Esta sentencia formó parte de su maleta de llegada, cuando en aquel instante sorprendió a todos con ese gesto contemplativo de franqueza en resaltar cosas que creemos como verdades observadas en la cancha.
El Deportivo Táchira gana 3 puntos, pero preocupa. Se gana con un tiro directo y sin barrera, al minuto 45. Rodrigo Pollero engaña al arquero Reyes y logra el tanto que, a la postre, resultará definitivo para la suerte del equipo. De allí la confesión del técnico, “Jugamos mal, pero ganamos”.
En el segundo tramo, Táchira le cedió el manejo de la pelota al visitante quien estuvo a punto de igualar el score, hasta en dos oportunidades claras y que gracias al guardameta, Alejandro Araque, ahora mismo estamos sumando 6 puntos.
La revisión debe pasar por observar que, tal y como lo aprecia Recoba, el equipo Deportivo Táchira, no juega bien en casa. Le cuesta sentenciar los encuentros bajo las luces de Pueblo Nuevo. Habrá que recomendarles el gesto de Cucurella de enterrar una moneda antes del juego para ver si los jugadores se dan cuenta que militan en el equipo más taquillero del país.
Apenas, iniciamos el torneo clausura, de locales, con un equipo de media tabla y el técnico Alvaro Recoba nos dice que a él no le convence lo que vio en el terreno de juego. Claro, aclara de inmediato y repite el verbo mejorar como sopotocientas veces. “Jugamos mal, pero ganamos. La gramática de correr hacia adelante.

Hagámoslo ahora. Algo de enseñanza nos tuvo que quedar de ese mes y medio de jugadas, sistemas, desplazamientos, de todos los calibres.
“Ganamos, pero jugamos mal”, Alvaro Recoba dixit.