DIEGO MANCERA
EL PAIS.
La selección mexicana hizo que Corea del Sur perdiera la paciencia. México apostó por una pelea en el centro del campo y los coreanos por las posesiones largas con el balón. Una batalla en el barro en la que los mexicanos encontraron una jugada afortunada con la inesperada actuación de Luis Romo para ganar 1-0, por la mínima, pero con lo necesario para quedarse con el liderato del Grupo A. El equipo mexicano garantiza así su pase a dieciseisavos de final y sueña por jugar ese partido en el césped del Azteca.
El Vasco también intentó que, al tener a Romo y a Erik Lira como guardianes del medio campo, los surcoreanos sintieran la presión de un fútbol más físico, de roces y golpes. Quedaba libre para moverse Brian Gutiérrez y no encontró la cerradura de la defensa surcoreana en 45 minutos. Otra decisión controvertida del seleccionador fue poner en la lateral derecha a Jorge Sánchez con la idea de que su velocidad pudiera ayudar al equipo a encontrar aire. Pero no. El equipo se veía comprometido cada vez que Young Woo Seol iba al ataque para tirar centros. Hubo un susto cuando Heung Min Son picó un balón tras una mala salida de Edson Álvarez que después remedió con una buena salvada. Todo quedó en la nada porque fue fuera de lugar. Jae Sung Lee, el número 10, tuvo un remate de cabeza que no pudo conectar y se fue por encima de la portería. Muchos sustos para México.

Corea del Sur salió al campo en un escenario adverso, con rechiflas y abucheos. El himno nacional mexicano retumbó por todo el estadio. Los surcoreanos tardaron en hacerse protagonistas y amos del balón. Tan solo en el primer tiempo tuvieron la posesión del 53%. México tuvo que apiñarse y defender. Eso molestó a las tribunas. Lee Kang In, del PSG, desquició a los mexicanos porque navegaba por todo el campo con el balón, como si nadie pudiese quitárselo.
El reinicio del partido trajo consigo un guion que nadie esperaba. El guardameta Seung Gyu Kim intentó cortar un remate desviado de Raúl Jiménez con la cabeza en el área y su compañero Gih yuk Lee se le cruzó en la caída. Desafortunado choque. El balón quedó botando y ahí apareció la pierna de Romo, el inesperado de la noche, para hacer el 1-0 que le devolvió a las tribunas la energía para abuchear a sus rivales. Resurgió el Cielito lindo como cántico-gasolina.

In beom Hwang quiso callarlo todo con un tiro de larga distancia que se estrelló en la defensa mexicana. Corea del Sur volvió a hacerse del balón y molestar. Aguirre aprovechó la pausa de hidratación para hacer dos cambios de golpe, renovar el mediocampo y ponerle más obstáculos a los surcoreanos. Ya lo había advertido Aguirre: cualquiera de sus 26 jugadores podía jugar. Bajo aviso no hay engaño, dice el lugar común. Aguirre a veces avisa y engaña de todas formas.