Ok. Vamos a utilizar el Polero por el Pollero, como lo vienen haciendo los narradores. No, nos metamos en honduras y aceptemos que el adjetivo pollero, cercano a quien cría pollos, no nos calza para elevar a la figura del partido de este domingo en que, el Deportivo Táchira le ganó 3 goles por 1 al conjunto de Trujillanos en su feudo de Valera.

El mérito para el aurinegro fue destrabar un encuentro que, de aquí, desde atrás de la computadora, lucía complicado. Táchira recibió un gol al minuto 15, sin que ninguno de sus jugadores hubiere realizado, hasta entonces, un tiro a puerta del local. El mismo Araujo, quien puso a ganar a Trujillanos, estrelló un balón contra el travesaño, pocos minutos después y el Deportivo Táchira todavía, en estado de shock, parecía embriagado por los 37 grados que abrazaba el pésimo gramado del rectángulo valerano.

Aunque al cierre de la nota nos quedamos sin oír el juicio que el técnico Alvaro Recoba hizo sobre el desempeño de su equipo, nos ceñimos a nuestro criterio para desembolsar algunos juicios, sobre todo, en el primer tiempo donde el aurinegro navegaba a la deriva sobre ese marchito césped que hacía aun más triste la propuesta deportiva de ambas oncenas.

Menos mal, que existe el tiempo que nos salvó de ese concierto de equivocaciones en que devino el compromiso, con un Táchira timorato en el manejo de la pelota y un cuadro de Trujillanos que trataba de defender su ventaja, cediéndole la ofensiva al amarillo y negro.

Los 15 minutos vividos a la sombra, produjeron el revolcón aguardado por la afición del conjunto de Recoba. El caudal ofensivo tachirense desbordó las barreras del Trujillanos y al minuto 53, Rodrigo Polero o el gavilán pollero, como ya le nombran, hizo gala de una de sus mejores habilidades dentro del área para enviar el balón al fondo de la red y decretar el empate para el visitante. Dos minutos después, el Pollero encuentra otra anticipación a la zaga trujillana y pone arriba a los Recoba boys ante un dueño de casa que ya había perdido la motivación.

Después vinieron las variables técnicas de Trujillanos y Táchira que, en el insistente planteamiento del estratega uruguayo, le dio cabida, una vez más a Luis Zuñiga, quien, luego de algunos tropezones pudo justificar su presencia, con un puntillero gol al minuto 91 que el cuerpo técnico tachirense supo agradecer.

Con este resultado, el Deportivo Táchira cabalga cómodo en el torneo clausura, consolidando la base de su engranaje para cuando le toque enfrentar a rivales que le van a exigir más de lo hasta ahora demostrado.