Richard Páez ha llegado a un acuerdo con los directivos del Cúcuta Deportivo para dejar el banquillo rojinegro adonde llegó hace menos de un año.
La continuidad del estratega venezolano venía dando tumbos debido a los malos resultados deportivos obtenidos por el cuadro fronterizo. Bajo la batuta del médico venezolano, el engranaje motilón no pudo engrasarse para la mitad del torneo donde finalizó en la última posición, ni para el segundo donde en tres compromisos solo acumulaba un punto.
La historia reciente del Cúcuta Deportivo ha estado marcada por la alta movilidad de su banquillo por donde han desfilado 12 directores sin que la batuta de ninguno de ellos produzca el milagro que una defraudada afición espera.
Luego de lo que significó la felicidad por su ascenso a la primera división, el Cúcuta ha vivido de desengaño en desengaño, de lo cual se culpa a su máximo aportante José Augusto Cadena Mora a quien se le atribuye la responsabilidad directa del desplome financiero que causó la pérdida temporal del reconocimiento deportivo del club en 2020.
Tras concretarse el ascenso a Primera División a finales de 2025, el directivo fue agredido y expulsado del terreno de juego por los propios aficionados durante los festejos en el Estadio General Santander. Desde entonces su controvertida presencia genera rechazo y es culpado por querer tener un equipo de media tabla hacia arriba sin invertir en jugadores de cartel.
Richard Páez dijo que dejaba al Cúcuta Deportivo por presiones de las barras bravas. Denunció públicamente haber recibido amenazas a su integridad. «Salgo del Cúcuta Deportivo con amargura por no haber tenido tiempo para transformar el buen juego asociativo valiente en resultados», expresó a través de sus redes sociales el técnico venezolano.