De remontada en remontada y guiados por el fuelle profundo de un Jalen Brunson, quien hasta, hace solo 4 temporadas era el descanso de lujo Luka Doncic en los Dallas Mavericks, los Knicks de Nueva York rompieron un maleficio de 53 años para volver a alzar el máximo galardón de la laureada Liga Profesional de Baloncesto, NBA.

Lo de la franquicia de la gran manzana asombra, no porque lo hicieron sino, como lo hicieron, sin ningún atisbo de favoritos frente a unas agigantadas Espurs de San Antonio que habían batido en la previa a los Oklaoma Thunders y se prepararon para una calculada barrida ante un rival al que le daban poco crédito.

Pero la historia estaba para escribirse al revés y fueron los Knicks  quienes pegaron alto en los dos primeros juegos y  en la propia cancha de San Antonio que, con su fulgurante estrella Víctor Wembanyama, un mozalbete de 22 años y 2,24 de estatura, se resistían a comprender lo que había pasado. San Antonio ganó el tercero y encarriló las voces de los especialistas sobre una desconcentración de las espuelas. Pero vino la remontada de los Knicks en el cuarto y la estocada del quinto, que despejó las dudas de quien merecía el trono.

El Más Valioso para Jalen Marquise Brunson fue inobjetable. Sus 45 puntos en el decisivo y su despliegue en los juegos anteriores, doblegaron la resistencia de los Spurs en todas las zonas de la cancha. “No hay palabras para describir lo que siento, pero dediqué mucho tiempo y esfuerzo a intentar ser el mejor jugador posible para ayudar a un equipo a ganar” manifestó el base de 29 años tras saberse campeones. “Al final de la bocina, caminé directo a media cancha, le di la mano a Mitch Johnson y luego me di la vuelta y mi padre estaba allí, y a partir de ahí me sentí emocionado”, agregó Brunson antes de ir por el trofeo del MVP.

LAS ENSEÑANZAS DE LAS DERROTAS

La otra cara de la moneda la representa Victor Wembanyama, que en su tercera temporada en la NBA ya ha llegado a las Finales y ha estado a punto de ganarlas. Su equipo, los San Antonio Spurs, han jugado mejor por momentos, pero también ha cometido fallos que los han condenado. “Comparado con cualquier cosa anterior, esta es la mayor lección de mi vida, el mayor momento de aprendizaje. No puedo decirte exactamente cuál es la lección, pero estamos aprendiendo de eso, seguro. Estoy aprendiendo más que en cualquier otro momento de mi vida”, ha repetido una y otra vez el jugador francés de 22 años y 2,24 metros de altura, que ha terminado las series visiblemente cansado. Este ha sido un año increíble en cuanto a experiencia. No creo que pudiéramos haber aprendido más ni ganado más experiencia en una sola carrera de playoffs y en una temporada, y personalmente en 18 meses. Ha sido duro y lleno de lecciones.

Al equipo de San Antonio le ha faltado madurez para poder cerrar los partidos cuando se ponen por delante o, al menos, no desperdiciar una ventaja de dos dígitos. “Me sorprendió que todos los juegos tengan el mismo escenario. Cada cinco partidos de la serie se repetía el mismo escenario: lo implacables que éramos en nuestros errores y ellos en castigarlos”.

El Alien, sobrenombre por el que es conocido por sus habilidades y su altura se siente decepcionado, pero admite que las derrotas también son lecciones. “Una de las cosas que aprendí entre tantas es que el margen de error es muy delgado. Nuestras etapas de dominación son absolutas. Dominamos absolutamente durante la mayor parte de la serie. Pero nuestros errores, nuestros errores, se castigan tan duramente que no podemos tener altibajos como este”.

Wemby sostiene que el equipo se siente mentalmente fuerte cuando está lanzado, pero que las pérdidas y la bajada del ritmo hizo que los Spurs perdieran. “Duele la derrota, pero no voy a huir de eso. Lo uso para alimentarme. No me conformo con no ganar”. Y prosigue: “Como equipo, no hay mejor experiencia que la que acabamos de vivir”, manifiesta Wembayama.

El joven entrenador del equipo del sur de Texas, Mitch Johnson, no puso paños calientes a la derrota: “No estábamos preparados para ganar un campeonato de la NBA. El mejor equipo ganó. Hicimos muchas cosas buenas y no terminamos el trabajo. Eso es lo que es”. Johnson está en contacto permanente con Greg Popovich el histórico entrenador de la franquicia que ahora dirige el área deportiva. “Llevamos básicamente nueve meses de sangre, sudor y lágrimas. Pero se acabó. Así que habrá mucho tiempo para reflexionar”, dijo Mitchell.