ESPECIAL.- Hay combates que terminan cuando suena la última campana. Otros acompañan a sus protagonistas durante el resto de sus vidas.
Prichard Colón, considerado una promesa puertorriqueña del boxeo que sufrió un daño cerebral irreversible por los golpes recibidos durante un encuentro en 2015, falleció este jueves 13 de agosto. Tenía 33 años.
En 2015, Terrel Williams y Prichard Colón subieron al ring para disputar una pelea que terminaría convirtiéndose en uno de los episodios más dolorosos del boxeo. Colón sufrió una grave lesión cerebral y su vida cambió para siempre. Colón sufrió un hematoma subdural tras recibir múltiples golpes ilegales en la nuca “golpes de conejo»

Con los años, Terrel Williams habló sobre el peso emocional que también cargó después de aquella noche. El boxeador aseguró que nunca subió al cuadrilátero con la intención de provocar semejante daño y expresó en distintas ocasiones cuánto lo había afectado conocer las consecuencias que sufrió su antiguo rival.
Sus palabras reflejaban una realidad difícil del boxeo: Dos deportistas pueden entrar al ring preparados para golpearse dentro de las reglas de una competencia, pero ninguno puede saber con certeza cuáles serán las consecuencias de cada impacto.
Williams continuó con su vida y su carrera, pero reconoció que aquella pelea permaneció en su mente durante años.
La historia de Colón también abrió durante años discusiones sobre la seguridad de los boxeadores, la actuación arbitral, la atención médica y la responsabilidad de proteger a los deportistas cuando aparecen señales de que algo no está bien.
La historia de Prichard Colón dejó una pregunta que el boxeo nunca debería dejar de hacerse: ¿SE ESTÁ HACIENDO TODO LO POSIBLE PARA PROTEGER LA VIDA DE QUIENES SUBEN AL CUADRILÁTERO?