El compartir de una cena para la reposición de energías y el espeso sabor de la premiación puso fin a la larga batalla de aquel encanecido grupo que, sin creérselo, había estado durante 10 horas tratando de demostrarse lo que aun podían hacer.

No solo derroche de energía o aptitudes para determinado deporte. También se habían puesto de manifiesto otras tantas cosas como solidaridad, esperanza, tolerancia, creatividad y la seguridad de creer que el mundo es de los que se atreven a intentar cambiar su realidad.

Esta “perpetua adolescencia”, que se alarga más allá de la comprensión, solo se logra con disposición y eso quedó demostrado en el discurrir de los acontecimientos; caminata, tracción de cuerda, bolas criollas, sicuela, dominó, tenis de mesa, natación y, como colofón, una actuación monumental donde convergieron la responsabilidad con la organización que les había exigido poner a prueba su talento con la capacidad de transmitirlo a través de su propio histrionismo.

Nada fácil para quienes, hasta ahora solo se han dedicado a batear y atrapar pelotas los viernes en la tarde.

En lo practico y real, la segunda olimpiada mostró sus resultados y sus peculiaridades: el triunfo de los Venados, la férrea oposición de los Toros, el angustioso tercer lugar de los Búfalos y el  resignado pero discutido cuarto puesto de los invitados Astros que les invita a reflexionar si seguir sin cachos o conseguir unos cuernos para avanzar en el medallero.

En lo peculiar queda la rodada de Portales al tratar de tirar más duro de lo permitido. El sofoco de Adrián en la caminata, el boche que privó a Búfalos de sumar una victoria parcial. El ataque voraz de una burra en la piscina. El traje de baño atarsanizado del astro Getulio que hizo sonrojar a las damas presentes. El barrio, barrio de Galaviz y los gritos convincentes de gol de Víctor Gálviz tratando de imitar a Manolo y la buena sazón y acierto del menú escogido para la cena.

A esto se suma el trabajo abnegado del voluntariado, la junta directiva del Centro Latino, los patrocinantes, con el arroz marqués presencial y la conducción general del clan Calderón, con Bernabé a la cabeza,  que se dieron íntegros en afinar los detalles para el aseguramiento exitoso de esta segunda batalla que promete mucha más acción para su tercera edición.

La segunda olimpiada otoñal ocurrida el pasado viernes 21 de septiembre en las instalaciones del Centro Latino dejó muchas satisfacciones y enormes retos por superar. Uno de ellos es la capacidad organizativa de otros grupos etarios que hacen vida en el Centro Latino para producir este tipo de eventos que por algunos días vivirá en la retina de los participantes que seguramente harán sus planes para derrotar a los cachos ganadores.

LOS 93 DE COCA COLA

Si preguntan por Luis Alvarez nadie lo conoce, entonces, ratifican y le dicen Coca Cola,  lo van a ubicar como uno de los impulsores del softbol latinista más longevo. A sus 93 años, Coca Cola forma parte del grupo selecto de la categoría super senior. La Junta Directiva del Centro Latino vio la oportunidad de entregar un reconocimiento en el marco de la segunda olimpiada, a lo cual, el homenajeado agradeció, atinando a exponer su agradecimiento a los integrantes de la Liga Super Senior, agregando que » lo mejor de hacer los reconocimientos en vida, es que los podemos disfrutar como lo estoy haciendo junto a mis compañeros».