Solo 25 minutos necesitó el Deportivo Táchira para liquidar un encuentro que se antojaba más difícil por aquello del efecto de vitrina que representa para jugadores y equipos, exhibirse en Pueblo Nuevo, pero que el cuadro del Monagas, en esta oportunidad, lo convirtió en juego de trámite cancelado.
El técnico Álvaro Recoba arrancó el compromiso como de costumbre, con sorpresas en la alineación. Esta vez, estrenando a Peñaranda en el inicio, luego varias semanas de coactor y abriéndole el abanico al canterano Wilder Wilches por Camacho. Pareciera que la rotación en la era del estratega uruguayo estará siempre presente.
Los resultados le han sonreído bajo esta fórmula y cuando gana el equipo, el técnico tiene razón. El primer acierto llegó al minuto 4 cuando su mayor apuesta Zuñiga, en un toma y dame recibió una patada dentro del área que, luego de algunas consultas con el Var, el árbitro principal señaló penalti que el goleador del torneo Rodrigo Pollero convirtió para aventajar al aurinegro en el marcador.
Táchira siguió con el acelerador a fondo ante el estupor de la tropa oriental que por momentos parecía que jugaba con 6. Todos los rebotes y balones sueltos eran absorbidos por la presión alta tachirense que no dejaba de llevar peligro al arco monaguense. A esa altura del juego, cualquier escéptico pudo haber vaticinado una goleada.
Otra galopada de Zúñiga por la banda derecha, al minuto 25, derivó en la mejor jugada de la noche cuando Peñaranda recibe un balón sobrado proyectado por el ariete y remata de volea para incrustarla en el rincón derecho de la portería defendida por Rivero para el 2 x 0.
A partir de ese momento Monagas aprovechó el relajamiento de las líneas aurinegras para tomar más protagonismo en el encuentro. Los restantes minutos del primer lapso transcurrieron con el visitante tratando de justificar su presencia en el cuadrangular y el local que parecía descansar de los 25 minutos que le habían dado la ventaja.
El partido se tornó torpe e interrumpido en las secuencias del segundo tiempo, permitiéndole al atinagrado poner de manifiesto la tendencia individualista y la inmodestia de algunos de sus mejores hombres y las constantes perdidas en la rotación de la pelota que fueron aprovechadas por los Guerreros del Guarapiche para amenazar el cero de la portería de Araque.
El cuadro de Recoba se ubica en solitario en la primera posición del grupo B, luego del triunfo del Caracas sobre la Academia Puerto Cabello, próximo rival del fronterizo.