ESPECIAL. – Si en el 2022 muchos quedaron dudas sobre el verdadero potencial del danés Jonas Vingegaard y se lanzaron a indicar que solo fue un golpe de suerte, la edición 110 de la más universal carrera por etapas despejó cualquier vestigio de incredulidad.

El danés gana con sobrados méritos por segundo año consecutivo el título del Tour de Francia, cruzando la meta en los Campos Elíseos acompañado de sus compañeros en el tradicional paseo del campeón.

Vingegaard subió a lo más alto del podio final, escoltado por Pogacar y el británico Adam Yates.

Los que durante tres semanas esperaron un duelo más cerrado, vieron como día tras día, Vingegaard fue abriendo una brecha inmensa sobre su rival Tadej Pogacar, y dejando algunas dudas sobre el potencial del que se consideraba el “niño mimado” y ganador del Tour en 2020 y 2021

Vingegaard  se lleva la Grande Boucle, bebiendo champaña junto a sus compañeros del equipo Jumbo-Visma, posando para las fotos, en el trayecto hacia la capital francesa, luego de duras jornadas donde superó con creces lo hecho el año anterior.

“Me siento orgulloso y muy feliz”, dijo Vingegaard. “Hemos ganado la mejor carrera del mundo por segundo año consecutivo. El día de hoy ha sido fantástico y muy especial con tantísimos espectadores daneses apoyándome”.

Vingegaard sentenció la victoria con dos demostraciones de fuerza en los Alpes. A lo largo de tres semanas, el Tour 2023 cubrió tres mil 405 kilómetros, incluyendo ocho etapas de montaña.

@j_vingegaard

Los dos líderes mantuvieron un reñido duelo hasta que Vingegaard superó por 1 minuto y 38 segundos a Pogacar en una contrarreloj disputada el martes.

El danés acabó de rematar la carrera al completar la etapa de montaña más dura de este Tour con un margen de casi seis minutos sobre su agotado adversario. “Quedé muerto”, dijo Pogacar.

El esloveno respondió llevándose la penúltima etapa el sábado, pero Vingegaard igual mantenía una ventaja irremontable de 7 minutos y 29 segundos rumbo a la última etapa, una que pertenece a los sprinters.

“El Tour siempre es un viaje, pero se me ha pasado volando”, dijo Vingegaard. “Cada día ha sido diferente y muy duro, con una pelea preciosa entre Tadej y yo… y lo he disfrutado. Espero volver el próximo año para conseguir una tercera victoria, o al menos intentarlo”.

En la llegada masiva a París, el belga Jordi Meeus (Bora-Hansgrohe) sorprendió al llegar por delante de su compatriota Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck) y del neerlandés Dylan Groenewegen (Jayco-AlUla).