SAN CRISTÓBAL.- La rabia contenida y las caras largas luego del magro empate al salir del Clásico, fueron cambiados por sonrisas y abrazos de los jugadores aurinegros una vez concluyó el duelo contra Atlético Zamora en La Carolina de Barinas. Si bien en aquel duelo con el Caracas la lluvia les mojó las ideas, esta vez la naturaleza fue begnina bajando la temperatura en esa plaza, y así pudieron refrescar la estrategia siendo certeros para borrar las culpas que cargaban a cuestas por no poder sumar completo en los dos duelos previos.

Los del Zamora salieron a tratar de arrinconar a los dirigidos por Recoba con unos primeros 25 minutos donde intentaron por las bandas abrir el marcador , pero los llaneros no tenían tranquilidad frente al arco. El juego arreciaba así como la lluvia, en un terreno que se volvía pesado, mientras en las tribunas las barras hacian lo suyo con la «burra brava» y toda su parcialidad, haciendo  sentir su mayor número, exigiendo a los suyos a dar el golpe.

Recoba desde el bando se preocupaba, el gol anulado por milimetros al Zamora, lo hicieron levantarse del banco y mover sus fichas, colocando en cancha a Peñaranda, extrayendo a un Provenzano que flaqueaba en la marca. La apuesta le salió porque el atacante merideño le dio réditos y de dominados  pasaron a dominar  el juego. Táhcira tuvo más el balón y empezó a tejer acciones de riesgo por los predios de Velásquez. Cuando parecía que el juego se iba al descanso en cero, apareció Adalberto Peñaranda con un cabezazo – luego de un tiro libre de Caraballo – que sorprendió al arquero zamorano y puso el 0-1 en la pizarra.

Con la necesidad de sumar Zamora vio como apenas arrancando el segundo tiempo, Táchira ampliaba el score 0-2, con una genialidad de Lozano que encaró a la defensa llanera y por bajo venció a Velasquez generando mayor presión en el local. La defensa zamorana hacia aguas y Lozano volvió a erigirse en figura con otra internada que provocó el penalti, cobrado por Pollero y aumentar la cuenta 0-3.

Zamora se pellizcó y con algunos cambios generó peligro  encontrando el descuento 1-3 con un penalti cobrado por Sinesterra pero Táchira mantuvo su verticalidad y en una descolgada Sosa llegó hasta la linea y venció al arqero llanero colocando el 1-4, y el quinto llegó más rápido con el gol del importado A Valentín Adamo. Bustillos puso el descuento 2-5, pero ya no hubo tiempo para más.

En la cancha la furia llanera fue apaciguada, por un Táchira que se monta de nuevo en el liderato del Torneo Clausura y en la Tabla Acumulada, aunque aún falta por completar la fecha. Un triunfo importante que le devuelve la alegría del triunfo a los aurinegros. En las tribunas «la burra brava» y «la mula» eran silenciadas, amansadas ante el impetu y los goles del conjunto tachirense. Los cánticos y el aliento de los aventureros aurinegros terminaron por imponerse dentro del ambiente que tuvo el coso llanero con  cinco goles que vuelven a darle el impulso al grupo para mantener la pelea en la zona alta.