TOMADOS DEL LIBRO «EL FÚTBOL A SOL Y SOMBRA» DE EDUARDO GALEANO.

EL MUNDIAL DEL 34.

Jhonny Weissmuller lanzaba su primer aullido de Tarzán, el primer desodorante industrial aparecía en el mercado, la policía de Louisiana acribillaba a balazos a Bonnie and Clyde. Bolivia y Paraguay, los dos países más pobres de América del Sur, se desangraban disputando el petróleo del Chaco en nombre de la Standard Oil y la Shell. Sandino, que había vencido a los Marines en Nicaragua caía acribillado en una emboscada y Somoza, su asesino, iniciaba su dinastía. Mao desataba la Marcha de la Revolución en los campos de China. En Alemania, Hitler se consagraba como Führer del Tercer Reich y promulgaba  la Ley en defensa de la raza aria, que obligaba a esterilizar a los enfermos hereditarios y a los criminales, mientras Mussolini inauguraba en Italia el Segundo Campeonato Mundial de Fútbol.

Los carteles del campeonato mostraban a un hércules que hacía el saludo fascista con una pelota a sus pies. El Mundial del 34 en Roma, fue para Il Duce, una gran operación de propaganda. Mussolini asistió a todos los partidos desde el palco de honor, el mentón alzado hacia las tribunas repletas de camisas negras y los once jugadores del equipo italiano le dedicaron sus victorias con la palma extendida.

Pero al camino al título no resultó fácil. El partido entre Italia y España fue el más triturador de la historia de los mundiales. La batalla duró 210 minutos y terminó al día siguiente cuando varios jugadores habían quedado fuera de combate por heridas de guerra y porque ya no daban más. Ganó Italia, sin cuatro de sus jugadores titulares. España terminó con siete titulares menos. Entre los españoles lastimados estaban los dos mejores: el atacante Lángara y el arquero Zamora, el que hipnotizaba en el área.

En el estadio del partido Nacional Fascista, Italia disputó contra Checoslovaquia la final del campeonato. Ganó en el alargue 2 x 1. Dos jugadores argentinos recién nacionalizados italianos aportaron lo suyo: Orsi metió el primer gol, gambeteando al arquero y otro argentino, Guaita sirvió el pase del gol de Schiavio que brindó a Italia su primera copa mundial.

En el 34 participaron 16 países , doce europeos, 3 americanos y Egipto por el resto del mundo. El campeón Uruguay se negó a viajar porque Italia no había venido al primer mundial en Montevideo.

Detrás de Italia y Checoslovaquia, Alemania y Austria ganaron el tercer y cuarto puesto. El jugador checoslovaco Nejedly fue el goleador con 5 tantos, seguido de Conen de Alemania y Schiavio de Italia con cuatro.