El panameño Romesh Ivey fue uno de los artifices del triunfo del cuadro académico. Se la tiene velada al equipo de Recoba.

Así como en el barrio. Alguien me la tiene velada, es una expresión que se utiliza para indicar que alguien te tiene entre ceja y ceja para hacerte la vida difícil, perjudicarte, inclusive en un partido como el hoy, hacer todo lo que esté a su alcance para que no ganes. A eso se dedicó el panameño Romeesh Ivey en los 2 juegos en que ha enfrentado al aurinegro en el Metropolitano de Mérida. El canalero apareció hoy por todos los sectores de la cancha, driblando, quitando, interrumpiendo y creando toda cantidad de problemas al cuadro de Recoba que, sin que hubiera alguien que lo controlara. Táchira ha tenido partidos malos, el de hoy hay que clasificarlo como uno de los peores.

Estudiantes de Mérida se preparó para enfrentar el clásico andino y lo ganó 2 goles por 0 con plena justicia, atropellando a un rival que se quedó en la jerarquía, contando los puntos para la acumulada sin haberlos ganado. El de Mérida es un partido para el olvido, en todas las circunstancias. Estudiantes apabulló desde el arranque y Táchira niveló en intenciones, pero sin poner distancia en el marcador. Después, otra vez Estudiantes a la carga, aprovechando las bailantas de Ivey a Sosa y Caraballo que no comprendían lo que pasaba. Así se diluyó la primera parte y ambas escuadras se fueron al camerino con el marcador a 0.

Las propuestas de la segunda parte fueron para quien pudo interpretar mejor lo que pasaba en la cancha. Los dos conjuntos se presentaron sin variables en su alineación, pero Estudiantes aprovechaba mejor el bajo octanaje exhibido por los de Recoba. Con Pollero recibiendo fuera del área y Adamo obligado a tirar balonazos altos, Táchira se alejó de las combinaciones peligrosas de Sosa. El cuadro estudiantil ganó confianza y en el minuto 61 un marcaje permisivo sobre el capitán Cristian Rivas de parte de Caraballo permite que este se introduzca en el área y habilite a Jesús Lobo a boca de área para marcar el primer pepino que el técnico Recoba no quería ver en su ensalada,

Táchira se descompuso tanto en la cancha como en el banquillo donde se produjeron decisiones que poco impactaron en la reacción del aurinegro. La entrada de Peñaranda y Oscar Hernández no supusieron nada para buscar el empate. Después Woiski antes que Palmezano terminaron por crear una atmosfera de confusión que culminó con el error de Araque que habilitó al canterano del Deportivo Táchira, Ronaldo Chacón, al servicio de Estudiantes de Mérida, quien hizo de cuña del mismo palo para sentenciar el resultado a favor del local al minuto 76.

Táchira transita por esa montaña rusa de partidos y resultados buenos y otros malos, como lo ha afirmado el técnico Alvaro Recoba que se sintió decepcionado por la actuación de su equipo. “Es el peor partido que hemos jugado, reconoció el estratega uruguayo en la sala de prensa de Metropolitano de Mérida.