La serie Mundial se jugará de azul tras la clasificación de los Azulejos de Toronto que en la noche del lunes capturaron su boleto al dejar en el camino a los Marineros de Seattle. El equipo del tridente tendrá que esperar por  una nueva oportunidad de estar en el clásico de otoño luego de caer 4  carreras por 3 ante los canadienses, en una definición donde el serpentinero venezolano Eduard Bazardo recibió el jonrón de poner  arriba a los Azulejos que perdían por dos carreras.

Fue un final dramático, amargo y frustrante para toda la afición de Seattle que esperaban romper con la sequía de acceder a una serie Mundial. La habían buscado durante toda la campaña y cuando parecía que llegaba el momento, todo se desplomó con el estacazo de George Springer.

El swing de Springer, con fama de temible en postemporada, hizo saltar todas las costuras de una pelota que fue hacia él en forma de sinker, enviada a 96 millas por Bazardo, colocándola detrás de la pared del left-center, volteando la pizarra 4-3.

El rugir de las tribunas fue ensordecedor y ninguna butaca quedó con sus tuercas completas. Tiempo de excitación, tiempo de locura. La más dolorosa derrota que los Marineros recuerden, los mantiene sin poder meter sus narices en un Clásico de Octubre, haciendo regresar a los Azulejos, que desde 1993, cuando sin Dave Winfield, pero con Rickey Henderson, Paul Molitor, Roberto Alomar, y Jack Morris, 4 del Salón de la Fama, más Joe Carter y Dave Stewart, derrotaron a los Filis en 6 juegos.

Tiempo de naufragio para unos Marineros que estuvieron  2 juegos por cero en la serie y que luego se fueron nuevamente arriba 3 por 2 pero que dejaron abierto el boquete por donde se inundó el barco que los puso a la deriva.

La serie será azul, aunque no el azul intenso de Seattle.