SAN CRISTÓBAL. Fueron casi cien minutos de intensos bombardeos. Los gringos aparecieron por todos lados, llegaron por las bandas, se pararon frente a la zona roja, dispararon toda clase de armamento, de todos los calibres; la noche se les vino encima muy rápido a los paraguayos, que corrían despavoridos por todos lados, sin argumentos, sin armas para contrarestar el vendaval. Las respuestas se acabaron en pocos minutos, la estrategia paraguaya fue destrozada y la desbandada los dejó atónitos, el alma guaraníes y su garra quedó en evidencia. Y aunque Paraguay quisó pegar primero todo quedó en un espejismo, porque luego fueron borrados del mapa.
Esta selección de Estados Unidos, asusta. No es aquel equipo timorato, corto, liviano de otros tiempos. Los de Mauricio Pochettino arroparon toda la cancha, coparon los espacios, ahogaron al rival, lo pusieron contra su propio arco. A pura velocidad de vértigo, desarbolaron la estrategia del equipo sureño, y prueba de ello es que en pocos minutos la albirroja cometía un rosario de faltas, le mostraron tarjetas amarillas a los defensores Cáceres y Gómez, además del autogol de Bobadilla que llegó a los 7 minutos producto de un Pulisic en estado de gracia que se inventó una jugada de feria para dejar regados a cuatro paraguayos y provocar el caos.
Y fueron apareciendo las flechas de las barras y las estrellas. Pulisic como un general al frente del comando Norte, dirigió el ataque, conducía con elegancia y tino el balón, Tillman se adornada y se internaba por donde le daba la gana, Balogun caía por todos lados, Dest y Mckennie eran dueños absolutos de las bandas , Robinson parecía un torbellino que sin desparpajo iba quitándose rivales a su paso, tumbando las trincheras del conjunto de Alfaro que desde la línea miraba como su equipo se iba desbibujando. Pulisic se inventó otra, y Bogalun la finalizó, aunque el gol fue anulado por un fuera de juego milímetrico.
Tres minutos despues, volvió el Portaviones USA a la carga y Pulisic tirado por la banda derecha penetró y centro preciso para Balogun que sacó un misil difícil de parar para el arquero guaraní Gil. Una acción colectiva y de picardía, al estilo sureño y de esto tiene que ver mucho Pochettino que les ha inyectado mucho de ese juego suramericano, muy de las pampas, muy canchero; el 2-0 era mucho y la euforia se desbordaba en el estadio de Los Angeles. Las estrellas invitadas a ver el duelo al SofiEstadium de Los Angeles se fueron opacando por el brillo que estaba mostrando la selección estadounidense que llenaba los ojos con su fútbol de vértigo.
Los de Pochettino sabían que el rival estaba herido, sangraba en su orgullo propio, ya deambulaban por la cancha, sin salida, sin alguien que los sacara del pozo. Almirón corría sin sentido, Enciso ni se sentía, Gómez era un manojo de nervios. Los de USA olieron más sangre y fueron por ella, estaban sedientos; dos acciones de riesgo, hicieron tambalear el arco paraguayo, pero faltaba el show de Bogalun y cuando se jugaba el añadido una pelota en profunidad de Adams encontró al peligroso atacante dentro del área y fusiló al arquero visitante. el 3-0 era inconstestable, era goleada.
En el segundo tiempo, llegaron los cambios. Alfaro quiso ajustar el conjunto darle otro aire y en una pelota larga de Gil al área gringa encontró sin marca a Mauricio que descontó para el 3-1. Tillman y Pepi tuvieron dos claras para aumentar el score a favor del local, y cuando se entraba en el último minuto añadido, llegó desde el banco la joya de gol de Gio Reyna quien de frente al arco sacó de la chistera un riflazo que dejó frío a Gil para poner el cuarto de USA que puso todo su arsenal y avisa que no será comparsa en su casa. Ya los próximos rivales han tomado nota del poder gringo.