CON INFORMACION DE EL NACIONAL
Mariana Moreno.
Vino del beisbol universitario y ahora jugará la serie mundial frente al equipo que gane entre Los Tampa Bay y Los Guardianes de Cleveland. Pat Murphy ha demostrado efectividad en la toma de decisiones y en dirigir a los Cerveceros de Milwuakee con la disciplina y la comprensión con que cría a su hijo.
“Empecé a verlo de esta manera: cada chico al que entreno es, en cierto modo, el ‘Kai Joseph’ de alguien. ¿Me entiendes? Todos los chicos a los que entreno tienen padres que los quieren tanto como yo quiero a mi propio hijo”, explicó en una entrevista. “Empecé a pensar ‘Vaya, tengo que tener un poco de cuidado con la forma en que trato a estos chicos. Debo ser consciente de que, bueno, es mi trabajo’”.
Murphy es el hombre del momento. Al mando del quinto equipo más joven de la temporada de MLB (el promedio ronda los 27 años) y uno de los que tiene menor nómina ($154.7 millones) consiguió no sólo el mejor récord de la ronda regular, sino meter a los Cerveceros de Milwaukee en su primera Serie Mundial en 44 años.
Desde varios sectores lo ven como la clave para que esto fuese posible. Incluso lo dicen sus propios jugadores. Pero su éxito no sería algo que se atrevieran a pronosticar en el circuito. Pasó 15 años como instructor en la liga universitaria y con 51 años de edad empezó a hacer carrera en las ligas menores.
Con 67 años de edad es –junto a Terry Francona- el mánager más longevo en una liga que le ha abierto la puerta a cada vez más dirigentes en sus cuarentas, a priori más inclinados a seguir las tendencias analíticas.
Además, Murphy –aunque tuvo un breve paso de 96 juegos al mando de los Padres de San Diego en 2015– no tuvo oportunidad de dirigir a tiempo completo en las Mayores hasta 2024, cuando Craig Counsell dejó al equipo para irse a los Cachorros de Chicago. La organización tomó la decisión de darle la oportunidad a un hombre curtido en el beisbol universitario, que había pasado ocho años como técnico. Y no se equivocaron.
Desde que tomó las riendas del equipo de MIlwaukee, Murphy ha sido galardonado dos veces con el premio al Manager del Año en la Liga Nacional. Ha llevado al equipo a ganar tres veces seguidas el banderín de la división central, ha roto dos veces la marca de triunfos para la franquicia y en dos zafras seguidas llegó a la Serie de Campeonato desafiando a los poderosos Dodgers. En 2025 no pudo, pero esta vez los barrió.
Y todo, con su particular estilo que ni él mismo alcanza a definir. “Es como cuando remodelas tu casa y sientes que por más que haces, no has terminado. Te preguntas ‘¿por qué puse esta alfombra?’ ‘¿en qué estaba pensando cuando decidí esto?’ Bueno, así me pasa frecuentemente. Sigo tratando de descubrir la fórmula correcta”, dijo en una ocasión. “Solo estoy tratando de entenderlo. En realidad, no tengo un sistema”.
Entre la filosofía que trata de transmitirle a sus jugadores están cosas básicas: un lanzamiento a la vez. “Primero cuatro que tres”, les recuerda antes de cada turno sobre la importancia de embazarse con un boleto (cuatro envíos malos) antes que poncharse (tres strikes). Parece simple, y así es como le gusta mantener las cosas. Milwaukee llegó hasta la última instancia del torneo haciendo las pequeñas cosas del beisbol: embazarse, mover a los compañeros, tomar buenos turnos, afinar la defensa, buen pitcheo. Y su mantra parece ser “un paso a la vez”.
A Murphy le gusta hacer analogías. Por ejemplo, dijo en una conferencia de prensa cómo le gusta que su equipo maneje lo cerca que están de llegar a sus objetivos y puso como ejemplo a los escaladores. “A medida que te acercas, debes mantener bien firme el apoyo de tus pies… no puedes mirar demasiado lejos. Si levantas la vista hacia la meta, podrías terminar pisando una grieta o un bache”, explicó.
Así trata de quitarle la presión al grupo. No solo a los jugadores, también a su cuerpo técnico para que no traten de forzar las cosas.
“Hay que ser un tipo de jugador muy específico para jugar bajo las órdenes de Murph y para jugar aquí”, dijo el ahora capitán de los Cerveceros, Christian Yelich. “No se podría dirigir de esa manera en toda la liga. De verdad que no se podría”.
Al propio Yelich le tocó ir a la banca durante la Serie de Campeonato, porque a Pat Murphy no le tiembla la mano para tomar decisiones. “Todo lo hago pensando en los enfrentamientos que favorecerán al equipo. Quién es mejor en qué enfrentamientos en determinados momentos. No hay más que eso y todos lo entienden”, dijo el estratega.
Que lo diga el venezolano William Contreras, a quien sentó en un partido como castigo por no correr lo suficiente hacia primera base con un batazo al infield. En el choque siguiente en el que fue alineado, Contreras se deslizó de manos en la inicial y volteó a ver a su manager, que hizo una señal de aprobación.
“Esta profesión no consiste en ganar o perder. Esta profesión consiste en: ¿cómo influyo en esta persona?”, agregó. En este punto no parece determinante si Pat Murphy cumple el sueño de darle el ansiado primer título a los Cerveceros de Milwaukee. El éxito ya lo tiene garantizado con los resultados que ha alcanzado. Y a juzgar por la forma en sus jugadores se expresan sobre él, parece haber conseguido su cometido profesional: causar impacto en sus peloteros.
