SAN CRISTÓBAL.- La inteligencia artificial de Google dice que Gustavo Dillón es una figura histórica de gran relevancia para el deporte del estado Táchira, cuyo epónimo sostiene al gimnasio de tenis de mesa dentro del complejo polideportivo Juan Maldonado de San Cristóbal.
Por estos días, hay toda una alharaca y Gustavo Dillón ha sido mencionado varias veces en redes. Su nombre encabeza las denuncias sobre el estado de ruindad que exhibe la instalación deportiva que sirve a la asociación tachirense de ping pon, mejor tenis de mesa.
Ya no son, solamente el baloncesto y el voleibol que tienen su asiento en el gimnasio descubierto Arminio Gutiérrez Castro los escenarios dejados a la suerte de quien sabe. Es el complejo polideportivo Juan Maldonado, ubicado en una zona privilegiada de la ciudad capital el que soporta el mayor abandono.
De sus 2,5 hectáreas, solo es rescatable la piscina que fue redimida luego de más de 20 años de haber servido de refugio a sapos y zancudos. Lo poco que queda existe porque hay seres que se sensibilizan y tratan de mantener algo de lo que fue. Sobre todo, los dirigentes deportivos de cada una de estas disciplinas.
En la fábula del escorpión y la rana podemos hallar algunas razones por las cuales se producen este tipo de situaciones, leamos.
Un escorpión le pide a una rana que lo ayude a cruzar el río cargándolo en su espalda. La rana, temerosa, se niega diciendo; Si te llevo, me vas a picar y moriré. El escorpión argumenta con lógica: Eso sería una tontería. Si te pico, tú te ahogarás y yo, que no sé nadar, moriré contigo.
Convencida por el argumento, la rana acepta. Sin embargo, a mitad del río, el escorpión pica a la rana. Mientras ambos se hunden en el agua, la rana, agonizando, le pregunta: ¿Por qué lo hiciste? ¡Ahora moriremos los dos! El escorpión responde: No pude evitarlo. Es mi naturaleza.

Esa naturaleza demuestra que los impulsos más profundos, los vicios o el carácter de alguien suelen ganar frente a la lógica y las promesas de cambio.
Esperamos que, en el ocaso de esa agonía, alguien les recuerde a los que mandan que es, precisamente el estado venezolano el encargado del bienestar o malestar de la gestión deportiva nacional y regional.
El complejo polideportivo Juan Maldonado vive su peor desamor. Sus custodios de siempre, se han ido. Algunos de los que quedan se muestran resignados a los vaivenes del destino. Una reflexión podría llevarnos a especulaciones comunes.
Si esto pasa con el complejo Juan Maldonado ubicado a solo unas cuadras del palacio de los Leones y siendo un lugar obligado para la alta competencia, que esperanza queda para los deportistas que habitan en el caserío, más allá de las montañas azules.
