Miami.- Ricardo Pinto fue la gran figura de la noche en Miami y guió a Venezuela al título de la Serie del Caribe. El nuevo monarca es Tiburones de La Guaira, derrotando a los Tigres de Licey 3-0, arrebatándole el bicampeonato e inscribiendo su nombre entre los equipos venezolanos que han podido colocar en su vitrina el cetro caribeño.
Es el octavo trofeo para un equipo venezolano y el primero desde 2009 cuando lo consiguieron los Tigres de Aragua en México, bajo la égida de Buddy Bailey.
Fue como especie de película de suspenso, en la que el héroe se hacía llamar Pinto, un hombre que luchó contra el villano más temible “Licey”, con la mayor valentía tomó venganza como buen adalid -Venezuela había perdido la final en 2023 contra República Dominicana- y en los minutos finales del rodaje, se alzó como el Jugador Más Valioso del filme llamado Serie del Caribe.
El derecho está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera, la madurez sobre el montículo es notoria. Desde el primer juego de la Gran Final de la LVBP y el último encuentro de la Serie del Caribe ha lanzador primores. Acumuló 24.2 entradas lanzadas de una carrera y efectividad de 0.36. El derecho, quien salió tras 5.1 inning de acción.
Con las bases llenas, el mánager Guillén le entregó la pelota a Jorgan Cavanerio y este no falló; dominó con roletazo al campocorto a Yadiel Hernández.

Los bates escualos, acostumbrados a producir en el momento justo, no dejaron que el lanzador dominicano César Valdez repitiera la hazaña de 2023, cuando se llevó el triunfo de la final. Lo atacaron y tras dos intentos fallidos, Alcides Escobar elevó de sacrificio al jardín derecho en el cuarto inning, para inaugurar la pizarra. Hernán Pérez, con triple en el quinto, remolcó una más y anotó la tercera rayita con rodado a la inicial de Odúbel Herrera.
Tras vencer a Curazao en semifinales, Oswaldo Guillén bromeó en la rueda de prensa, sobre las malas rachas con las cuales terminó. El piloto escualo, se convierte junto a Tommy LaSorda, en los únicos estrategas en ganar una liga invernal, el clásico caribeño y la Serie Mundial.
La sequía de los Medias Blancas de Chicago, fue de 88 años, tras ganar en 2005 después de una larga espera iniciada en 1917. Mientras que, con los Tiburones, detuvo la mala racha en 37 calendarios. Sin dejar a un lado, los 15 años que no ganaba un representante de la LVBP en la Serie del Caribe.
“Cuando sumas 88, más 37, más 15, es igual a Oswaldo Guillén»”, dijo soltando carcajadas Guillén.